Curso project management: tipos de métricas

  • Retrospectivas: estas métricas nos indican el estado del proyecto hasta la fecha, es decir, nos indican qué se ha hecho, sin hacer ninguna clase de valoración ni previsión sobre lo que sucederá allí en adelante. Estas son, grosso modo, las mediciones más sencillas y más comunes entre proyectos. Entre estas métricas encontramos los costes hasta el momento, la cantidad de modificaciones que se han hecho, días que han transcurrido en cada etapa, entre otras. Por lo general, no se necesitan operaciones muy complejas para determinarlas, y suelen ser totalmente palpables con una observación sencilla.
  • Diagnóstico: en un curso project management, se hace énfasis en las métricas de diagnóstico para determinar si el proyecto marcha acorde a lo planeado. Este es su principal función: generar un concepto sobre el éxito o parcial de la planificación. Las métricas de diagnóstico se recogen y se comparan con las previsiones iniciales para encontrar dónde se ha fallado, y dónde se ha tenido éxito. Son métricas muy interesantes para hacer un examen frío sobre lo que está sucediendo, pero al mismo tiempo, dependerán del enfoque con que se analicen, quizás la empresa estaba dispuesta a tolerar variaciones, o estas fueron inevitables.
  • Predictivas: otras métricas con las que lidiarán los egresados de un curso project management son las predictivas: estas nos sirven para hacer una previsión de cómo finalizará el proyecto, tomando en cuenta el historial de eventos que han sucedido durante el transcurso de la ejecución. De esta manera, la organización podrá estimar si, en caso de no hacer ningún cambio, el proyecto va en dirección a buen puerto o es necesario hacer modificaciones. Asimismo, se utilizan para proyectar distintos escenarios y las medidas a aplicar en caso de que se hagan realidad. Naturalmente, al ser previsorias, el nivel de fiabilidad es relativo, al igual que el enfoque y los métodos que usemos para determinarlos.

¿Por qué las métricas son de vital importancia para egresados de un curso project management?

Especialmente para directores de proyectos, las métricas funcionan como sala de mandos donde se muestra, con ayuda de las variables, el estado general de cada uno, los cuales el gestor comparará con las previsiones iniciales para hacerse una idea clara de cómo van las cosas. Es común que para ello se utilicen colores u otros elementos visuales donde se destaquen los fallos y éxitos.

Asimismo, para la organización, es vital contar con métricas específicas para, a la hora de repartir recursos para los proyectos, esto se haga de una manera conciente: manteniendo el nivel de recursos para aquellos proyectos que vayan como se predijo, fortaleciendo los que están débiles pero manteniendo su potencial, y cortando aquellos que definitivamente ya no tienen ninguna oportunidad de éxito.

Curso project management: un nuevo entorno de trabajo

Actualmente, las grandes organizaciones realizan esfuerzos conscientes en modificar las antiguas estructuras de trabajo, para adaptarlas a los nuevos tiempos. Estos cambios surgen desde el profesional a nivel básico, el cual ahora tiene más herramientas a la mano para realizar sus labores con más eficiencia y productividad, hasta la estructura en sí de la compañía. Han pasado los tiempos en que una organización podía enfocarse únicamente en sus niveles de productividad: ahora cada gran corporación tiene distintas áreas llevando a cabos proyectos al mismo tiempo para alcanzar diferentes objetivos en diversas materias. Para ello, las métricas son una excelente base de apoyo para que los egresados de un curso project management consigan sus metas.

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Preguntas frecuentes

Son valores numéricos, es decir, variables que sirven para determinar el nivel de éxito y el alcance de un proyecto. Se miden desde el inicio hasta los resultados finales. Existen distintos tipos y sirven tanto para gestionar el proyecto como para informar de su estado. Como son datos fríos y objetivos, su utilidad depende de cómo se interpreten.

Unas son directamente tangibles, como el número de fallos o los días disponibles para la entrega. Otras exigen operaciones más complejas, como la estimación de costes y ganancias.

Indican el estado del proyecto hasta la fecha, es decir, lo que ya se ha hecho, sin valorar ni prever lo que vendrá. Son las mediciones más sencillas y comunes. Ejemplos: los costes acumulados, la cantidad de modificaciones realizadas y los días transcurridos en cada etapa. Suelen verse con una observación simple, sin operaciones complejas.

Para saber si el proyecto marcha según lo planeado y valorar el éxito o fracaso parcial de la planificación. Se recogen y se comparan con las previsiones iniciales, de modo que se vea dónde se ha fallado y dónde se ha acertado. Su lectura depende del enfoque: puede que la empresa estuviera dispuesta a tolerar ciertas variaciones, o que estas fueran inevitables.

Calculan cómo terminará el proyecto a partir del historial de eventos ocurridos durante la ejecución. La organización puede así estimar si, sin cambios, va camino de buen puerto o necesita modificaciones, y también proyectar escenarios distintos junto con las medidas que aplicar si se cumplen.

Al ser previsiones, su fiabilidad es relativa y depende del enfoque y de los métodos con que se calculen. Aun así, permiten corregir el rumbo a tiempo: si la previsión apunta a que el proyecto no cumplirá su objetivo, la organización puede cambiar el plan antes de que termine.

Porque muestran de un vistazo el estado general de cada proyecto. El gestor lo compara con las previsiones iniciales para hacerse una idea clara de cómo van las cosas. Es habitual emplear colores u otros elementos visuales que destaquen fallos y éxitos.

Permiten decidir con criterio. Se mantienen los recursos de los proyectos que van como se predijo, se refuerzan los que están débiles pero conservan su potencial y se recortan los que ya no tienen ninguna oportunidad de éxito.

Una métrica es un número frío y objetivo, pero no explica por sí sola la causa. La misma desviación puede ser un fallo grave o un cambio asumido por la empresa, y eso solo se descubre analizando el contexto.

Con un reporte simplificado construido a partir de las métricas. Las organizaciones suelen llevar varios proyectos a la vez, y ese resumen les da una visión general de cómo opera la compañía en cada uno de sus esfuerzos.

Porque han cambiado las antiguas estructuras de trabajo. Ya no basta con vigilar la productividad: cada gran corporación tiene áreas distintas que desarrollan proyectos a la vez con objetivos diferentes. Las métricas ofrecen una base común para seguir todos esos esfuerzos y tomar decisiones sobre ellos.