Creación de la evaluación 360 grados
Popular desde la década de los 80’s, bien es sabido que sus orígenes se remontan a la primera experiencia en América del Norte, allá por los años 30. Habiendo evolucionado hasta nuestros días, aprendimos que cualesquiera que sean los métodos para la calificación de empleados.
Deben aplicarse metódicamente para evitar, de otro modo, dar al trabajador la impresión de ser injustamente valorado. Causando el efecto contrario al que se busca. Que es el aumento de la productividad, incentivada por la mejora en el vínculo empleado-empresa.
Es aquí, donde cobra valor la presencia de un departamento como el de RRHH. El cual evita que la tarea de calificar pese exclusivamente sobre la figura del encargado, supervisor o jefe de un sector, algo que antaño se estilaba. Pero, tras reconocer que este no poseía las herramientas o la comprensión necesaria para dicha labor. A pesar de que su participación sigue siendo indispensable, la coordinación y aplicación de estos sistemas pasan a ser responsabilidad de RRHH.
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Evolución 360º
En este contexto es que nace la Evaluación 360 grados, o “Evaluación Integral”. Un sistema que crece en popularidad y que evalúa la práctica y capacidad de producir resultados de los trabajadores. Dejando por tierra el modelo de que “solo el jefe es quien sabe cómo evaluar a sus subordinados”.
Al formar parte de este propósito, también compañeros, clientes y proveedores, quienes serán consultados sobre el comportamiento y actividad del evaluado, ya que están vinculados directamente con él. Por esto es que, la evaluación 360 grados, representa a las relaciones de valor que posee una persona en el espacio laboral. Dando lugar a que el empleado reciba. Como resultado, la información necesaria para aplicar medidas que le ayuden a desempeñarse mejor en su empleo, incluso en lo vinculado a su conducta.
Éxito
Para que el tipo de enfoque que analizamos sea exitoso, tiene que llevarse a cabo con mucho cuidado. Con material de consulta altamente elaborado que permita a quienes coordinan la evaluación. Recibir de las partes, información sin censura, ni prejuicios y aprovechando oportunidades que les permitan adquirir nuevos elementos que pudieran no aparecer desde un principio.
La retroalimentación es un elemento que debe ser constante y prioritaria. Siendo necesario repetir las consultas, de modo que vaya de la mano, con un buen seguimiento. Tomando debida cuenta de que la confidencialidad, anonimato y autoevaluación, son detalles a los que deben ponerse el mayor cuidado. Cualquier práctica que vaya en contra de esto, puede herir susceptibilidades e irían en contra del espíritu de desarrollo personal y laboral que se busca.

¿Debería realizar una evaluación 360 grados?
En síntesis, la utilización correcta de este método representa la solución a muchos problemas y la evolución desde la “Evaluación del Desempeño”. Hacia una interrelación de trabajo donde ya no hablaríamos de la figura del “jefe” como destinatario único de las acciones subordinadas del empleado.
Ya que al estar expuestos a la evaluación constante de todo un grupo, compañeros incluidos, la percepción del trabajo en grupo se modificaría y, con una buena guía, enriquecería. Dejando de lado prejuicios y ayudando a que el evaluado vea este tipo de retroalimentación, como otra herramienta para su enriquecimiento personal y laboral.
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Preguntas frecuentes
¿En qué consiste la evaluación de 360 grados?
Es un sistema, también llamado evaluación integral, que valora la práctica y la capacidad de producir resultados de los trabajadores. En lugar de depender solo de la opinión del jefe, consulta a compañeros, clientes y proveedores, que están vinculados de forma directa con el evaluado y conocen su comportamiento y su actividad.
¿Por qué la evaluación la coordina recursos humanos y no el jefe de cada sector?
Porque se reconoció que el encargado, supervisor o jefe del sector no tenía las herramientas ni la comprensión necesarias para calificar solo. La coordinación y la aplicación del sistema pasan a ser responsabilidad de RRHH, que evita que la tarea pese exclusivamente sobre una sola figura.
¿Cuál es el origen de este método?
Sus orígenes se remontan a una primera experiencia en América del Norte en los años 30. Se popularizó desde la década de los 80.
¿Qué ocurre si se evalúa a los empleados sin un método claro?
El trabajador puede tener la impresión de ser valorado de forma injusta, y se consigue el efecto contrario al que se busca. El objetivo es aumentar la productividad mediante una mejor relación entre empleado y empresa, y eso exige aplicar los sistemas de calificación de forma ordenada.
¿Qué recibe el empleado como resultado de la evaluación?
Información que le sirve para aplicar medidas que le ayuden a desempeñarse mejor en su puesto, incluso en lo relacionado con su conducta.
¿Qué hace falta para que una evaluación de 360 grados tenga éxito?
Debe llevarse a cabo con mucho cuidado, con material de consulta muy elaborado. Ese material permite a quienes coordinan recibir de las partes información sin censura ni prejuicios, y aprovechar oportunidades para obtener datos nuevos que no habían aparecido al principio.
La retroalimentación debe ser constante y prioritaria. Hace falta repetir las consultas y acompañarlas de un buen seguimiento, para que el proceso no se quede en un ejercicio puntual.
¿Sigue teniendo un papel el jefe directo en este tipo de evaluación?
Sí, su participación sigue siendo indispensable. Lo que cambia es que ya no es el único que evalúa: se deja de lado la idea de que solo el jefe sabe cómo valorar a sus subordinados.
¿Cómo influye la evaluación de 360 grados en la productividad de la empresa?
Cuando se aplica con método, mejora el vínculo entre el empleado y la empresa, y esa mejora incentiva la productividad. El uso correcto del sistema ofrece solución a muchos problemas de la evaluación del desempeño, porque la valoración ya no depende de una sola persona.
El resultado depende de la calidad del material de consulta y del seguimiento. Sin ellos, el trabajador puede sentirse injustamente valorado y se logra el efecto contrario: el vínculo se debilita y la productividad no sube.
¿Cómo cambia la percepción del trabajo en equipo con este método?
Al estar expuesto a la evaluación constante de todo un grupo, compañeros incluidos, el empleado deja de ver al jefe como único destinatario de sus acciones. Con una buena guía, la percepción del trabajo en grupo se enriquece, se dejan de lado los prejuicios y el evaluado ve la retroalimentación como otra herramienta de crecimiento personal y laboral.
¿Qué diferencia hay entre la evaluación del desempeño tradicional y la de 360 grados?
La tradicional se apoyaba en el jefe como único evaluador. La de 360 grados rompe con la idea de que solo el jefe sabe cómo evaluar a sus subordinados y suma la mirada de quienes se relacionan con el empleado en el trabajo. Es una evolución del modelo anterior que representa las relaciones de valor que una persona tiene en su espacio laboral.




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