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El comportamiento proactivo es un factor determinante para competir y sobrevivir en un entorno tan cambiante y competitivo como el actual. Las empresas buscan personas flexibles que se adapten a lo inesperado y que sepan gestionar la incertidumbre.

Para tener éxito en el actual mercado laboral, es preciso convertirse en un agente activo de cambio, saber hacerle frente y tener iniciativa.

El personal proactivo no espera a que los demás tomen decisiones por ella; actúa con determinación anticipándose a los problemas, baja a terrenos operativos y crea constantemente nuevas oportunidades. Sin duda, ese tipo de comportamiento trae múltiples beneficios a quien lo ejerce, haciéndole llevar una vida más satisfactoria, con más emoción y menos angustia. Por esta razón, resultaría lógico pensar que todas las organizaciones desean contar con profesionales de estas características en sus equipos.

Existen algunas condiciones que se pueden crear para promover un abiente proactivo dentro de los equipos de trabajo, entre ellas:

  • Involucrar a los profesionales en las metas de la empresa.
  • Incentivarlos a imponerse desafíos.
  • Ser receptivos a las diferencias, viéndolas como oportunidades para encontrar diversas soluciones y puntos de vista.
  • Abrir espacios a la creatividad y a la comunicación asertiva.
  • Incentivar la toma de decisiones, alejando el miedo de cometer errores.
  • Enfrentar los problemas con optimismo, sin fatalismos.

Es necesario aclarar que el comportamiento laboral, no es solamente lo que hacemos, sino también lo que decimos, siendo ambas manifestaciones externas de lo que pensamos y sentimos. Por lo tanto, la comunicación y el lenguaje proactivo son elementos clave para conseguir equipos de trabajo efectivos.

El contar con equipos de trabajo proactivos genera una ventaja estratégica para la empresa, sobre todo, al momento de enfrentarse al competitivo mercado laboral, haciéndola más flexible a la empresa frente a las crisis, más dinámica frente a las exigencias de cambios, más innovadora para responder a las nuevas necesidades del mercado y más grata en su clima laboral.

Características de las personas proactivas, quienes son altamente demandadas por las empresas:

  • Tienen claras sus fortalezas y sus debilidades
  • Se hacen cargo positivamente de sus emociones y su actitud
  • Expresan sus opiniones de manera asertiva
  • Tienen confianza
  • Les gusta asumir retos
  • Actúan con decisión para alcanzar sus metas
  • Enfrentan de manera positiva los cambios e incertidumbres
  • Transforman los problemas en oportunidades
  • Son persistentes, no se rinden al primer cambio
  • Generan nuevas ideas y estrategias para resolver las dificultades.
  • Desafían lo convencional y prevén futuros escenarios

Para ser un líder proactivo debemos tener los siguientes elementos:

  • Empatía: Para ser un jefe de estas características hay que saber escuchar, y optimizar las aptitudes de cada uno. Se trata de hacerse entender, no de hacerse temer.
  • Motivación: La motivación también es esencial para incentivar a los miembros de la empresa, y conseguir así que se cumplan los objetivos.
  • Compartir: Un líder proactivo no debe aportar todas las soluciones. Es mucho mejor comentarlas con las personas que las hayan encontrado, antes de poder tomar la decisión.
  • Comunicación: Se debe estar al corriente de los percances que puedan tener los colaboradores en su vida personal, y demostrarles que está a su lado.
  • Educación: Hay que saber decir “por favor” y “gracias”.
  • Una organización unida: Es importante prestar la máxima atención y consideración a cada colaborador, sea cual sea su grado y cargo en la empresa.
  • Firmeza: Un buen líder es exigente, pero no alza la voz.
  • Predicar con el ejemplo: Hay que invertir en formación impartida en las horas de trabajo, y obligarse antes de obligarles.

La proactividad también conlleva riesgos; puede ser limitada, coaccionada o frenada por la dirección general que, en algunos casos, puede no compartir los objetivos. En ocasiones simplemente la falta de protagonismo de algún director general puede frenar también esta actitud.

Comportamiento proactivo en el entorno laboral

Tomando como referencia los resultados obtenidos en entrevistas realizadas a diferentes directivos en distintas entidades consideran que las personas proactivas se caracterizan por lo siguiente:

  1. Están buscando continuamente nuevas oportunidades.
  2.  Se marcan objetivos efectivos orientados al cambio.
  3. Anticipan y previenen problemas.
  4. Hacen cosas diferentes, o actúan de forma diferente.
  5. Emprenden la acción y se aventuran a pesar de la incertidumbre.
  6. Perseveran y persisten en sus esfuerzos.
  7. Consiguen resultados tangibles, puesto que están orientadas a resultados.

Estas características del comportamiento proactivo en el trabajo pueden hacerse extensivas a otros ámbitos de la vida.

La importancia del comportamiento proactivo

Este tipo de conducta es un factor determinante para competir y sobrevivir en un entorno tan cambiante y competitivo como el actual. Las empresas buscan personas flexibles que se adapten a lo inesperado y que sepan gestionar la incertidumbre. Los directivos tienen más posibilidades de gestionar con éxito sus negocios si son proactivos. Las personas que no están satisfechas con su trabajo o con su entorno laboral actual tienen la responsabilidad de generar nuevas acciones para cambiar su situación y conseguir los resultados que desean.

Para tener éxito en el actual mercado laboral es preciso convertirse en un agente activo de cambio, tener iniciativa y saber hacer frente a la incertidumbre. La persona proactiva no espera a que los demás tomen decisiones por ella, actúa con determinación anticipándose a los problemas, baja a terrenos operativos y crea constantemente nuevas oportunidades.

Hay que tener en cuenta que el comportamiento proactivo está orientado a resultados. No consiste únicamente en proponer ideas o hacer reestructuraciones cognitivas para percibir la realidad de otra manera. Pensar el cambio está muy bien, pero no es suficiente; hay que ser capaz de transformar las ideas en acciones para obtener resultados.

Desarrollar una conducta proactiva ayuda a afrontar problemas, prever consecuencias y orientarse a la innovación, de manera que cada persona pueda mejorar su competencia personal y profesional.

La capacidad proactiva implica competencias como búsqueda de información, trabajo en equipo, iniciativa, aprendizaje continuo.

En la actualidad, es un factor determinante para competir y sobrevivir en un entorno tan cambiante y competitivo. Somos responsables de gestionar nuestras propias carreras; es preciso convertirnos en agentes activos de cambio, tener iniciativa personal y saber hacer frente a la incertidumbre.

Debemos actuar con determinación y responsabilidad, anticipándonos a los problemas y aterrizándolos a terrenos operativos para crear constantemente nuevas oportunidades en nuestro entorno laboral.

 

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