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La orientación al cliente interno no parece un tema que interese demasiado a los propietarios o administradores en una empresa. De tanto en tanto, podemos encontrarnos con personas que están a cargo de importantes marcas desvivirse por atender a aquellos consumidores que traen el dinero a la empresa, a cambio de algún producto o servicio. Pero, a la hora de tratar a sus empleados no escatiman ningún esfuerzo para hacerlos sentirse como escoria. Mal enfoque empresarial.

Orientación al cliente interno: lleva la idea a la acción

La filosofía de la orientación al cliente interno deja en claro que si quieres ser una gran empresa para tus consumidores, necesitas ser aún mayor para tus empleados. Si tu meta es servir a tus clientes de un modo excelso, también necesitas atender a las personas que atienden a esos consumidores.

El enfoque correcto que todos los grandes empresarios de éxito han adoptado es que en el barco que representa a tu compañía, están todos juntos. Tú y tus empleados. Mostrándose dignos y respetuosos, sin importar el rango o jerarquía. Es algo que debe tomarse con mucha seriedad y debería ser la bandera insignia en tu propio navío.

La clave de una buena orientación al cliente interno es que debe ser tratado tan bien como cualquier cliente que se acerca a la compañía en busca de una solución para sus necesidades. Debe ser un compromiso para la empresa que quiera ver resultados reales. En definitiva, la experiencia del empleado debe ser tan buena como la del cliente.

Piensa en 3D

En otras palabras, las grandes compañías piensan en tres dimensiones, donde la marca representa una de ellas. Si por algún motivo el cliente recibe un tipo de trato amable y respetuoso, pero no es así con los empleados, esa compañía sólo trabajará en dos dimensiones. De manera incompleta. Para una buena aplicación de la orientación al cliente interno, si cedes el paso a un cliente, harás lo mismo con tus trabajadores. Es la mejor manera de mostrarse honesto con la idea que representa tu empresa.

Es como aquel dueño de hotel que da las mejores habitaciones a sus clientes y sólo pocilgas para sus empleados. Ejemplos de este tipo hay muchos y confunden a los trabajadores. Encender y apagar tu amabilidad, te aseguramos que es mucho más complicado y difícil que tenerla encendida todo el tiempo.

Aprende a aceptar el cambio

Para muchos, este tipo de enfoque para la orientación al cliente interno puede ser duro de digerir. Si tu empresa tiene como slogan “Todo por el cliente”, de repente convertirse en “Todo por el empleado” parece algo diferente, además de verse como un trabajo extra que sumar a nuestra atención.

Una forma de encarar este tema es dejar el lema de “Todo por el cliente” intacto, pero comenzar a pensar en tus empleados como “clientes internos” y extender el lenguaje que usas con tus consumidores, para que también beneficie a tu equipo.

Un comportamiento que sólo trae ganancias

Una vez que aplicas los conocimientos brindados por la buena práctica de la orientación al cliente interno, tu empresa puede comenzar a aplicar lo que ya usabas con tus consumidores, empatía, dedicación, amabilidad, un buen idioma corporal, desarrollo de mejores habilidades para la comunicación, y mucho más.

Estas son todas conductas y habilidades que los empleados suelen perder en muchas ocasiones, cuando tratan con clientes. Esto se debe a que con el tiempo, por sentirse maltratados y devaluados, no le ven la importancia al buen trato.

El poder de aplicar la orientación al cliente interno en este sentido puede ser formidable. Mientras son los clientes internos quienes pagan todas nuestras cuentas, los empleados pueden navegar o hundir un negocio sin más.

Algo que tenemos todos bien claro es que un trabajador no necesita que se le extiendan exactamente las mismas cortesías que a un cliente; por ejemplo, cuando atiendes el teléfono interno nadie espera que digas “Bienvenidos a KLH, Xavi Domínguez al habla, ¿Cómo puedo atenderlo en el día de hoy?”. Pero un simple, algunas veces no tanto, saludo amable de cortesía es todavía muy bienvenido por parte de los trabajadores de tu marca.

Orientación al cliente interno: Conclusión

Incluso aquellos prospectos de empleados a quienes rechazaste para algún trabajo, apreciarán ser tratados como clientes. Tiene mucho valor para las personas que no son aceptadas se sientan muy bien tratadas. Imagina que hable mal de tu empresa a sus amigos y estos fueran justamente el tipo de empleados que tu compañía necesita, jamás enviarán una solicitud de empleo a un lugar donde el trato a los empleados no sea el adecuado o los haga sentirse al menos apreciados, sin mencionar que ello no hablará bien de la orientación al cliente interno en tu emprendimiento.

 

Orientación al Cliente Interno 2.0