El cambio en el valor educativo: de memorizar a formular preguntas complejas

Tradicionalmente, la educación se ha centrado en la memorización de hechos y cifras, una práctica que, aunque útil en su momento, está perdiendo relevancia en la actualidad. Sin embargo, en un mundo digitalizado y de constante evolución, donde la información está al alcance de todos con solo hacer clic, el valor de memorizar datos se ha desvanecido. Hoy en día, la verdadera habilidad educativa ya no reside en recordar hechos, sino en la capacidad de formular preguntas complejas que permitan utilizar tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial para encontrar soluciones eficaces.

En lugar de que los estudiantes se conviertan en simples depositarios de información, su objetivo ahora debe ser aprender a formular preguntas que aprovechen el poder de la IA para obtener resultados relevantes y útiles, lo que cambia la dinámica de la educación y el papel del estudiante, pasando de ser un sujeto pasivo a uno activo capaz de formular preguntar a la IA y generar un análisis con respuestas detalladas y completas. Este cambio busca generar en los estudiantes las habilidades fundamentales del mundo actual, como lo son: pensamiento crítico, resolución creativa de problemas, desarrollo de la capacidad de crear contenido, identificación de lagunas de información y preguntas que permitan el desarrollo de soluciones.

El pensamiento crítico y la ética algorítmica: la clave del futuro educativo

El currículo del futuro también se centrará en el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y ética algorítmica, habilidades fundamentales para los estudiantes del futuro. Mientras que el pensamiento crítico permite a los individuos analizar y evaluar la información de manera profunda y reflexiva, la ética algorítmica se ocupa de cómo los sistemas de IA toman decisiones, cómo se entrenan y qué implicaciones pueden tener para la sociedad.  A medida que los estudiantes interactúan con la IA, se les debe enseñar no solo a aceptar los resultados generados por estos sistemas, sino a evaluarlos de manera crítica. La IA puede producir respuestas rápidas y eficientes, pero esos resultados son tan buenos como los datos y los algoritmos que los alimentan, es por esto que el pensamiento crítico ayuda a los estudiantes a cuestionar las respuestas proporcionadas por la IA y entender las decisiones automatizadas. 

A medida que la IA se convierte en una parte integral de la toma de decisiones en sectores como la salud, las finanzas, el gobierno y la educación, es esencial que los estudiantes comprendan cómo se diseñan, entrenan y utilizan los algoritmos. Los sistemas de IA, aunque poderosos, no son infalibles; pueden reflejar sesgos que existían en los datos con los que fueron entrenados, y sus decisiones pueden tener impactos sociales, políticos y económicos profundos.

Diseño de Prompts Estratégicos: la nueva habilidad esencial

Una de las habilidades más importantes para interactuar con la IA será la capacidad de diseñar prompts estratégicos. Un prompt es, básicamente, una instrucción o pregunta que se le da a la IA para obtener la información deseada. El diseño de prompts estratégicos no solo es esencial para interactuar de manera eficiente con los sistemas de IA, sino que también es una habilidad clave para maximizar el potencial de la IA en diferentes campos, desde la educación hasta los negocios, la ciencia, la tecnología y más.

En la educación del futuro, el diseño de prompts estratégicos se convierte en una habilidad esencial, ya que los estudiantes no solo necesitan saber cómo usar herramientas de IA, sino también cómo aprovechar al máximo estas herramientas a través de la creación de entradas eficaces que permitan obtener respuestas detalladas, claras y útiles. Un buen prompt es mucho más que una simple pregunta; es una forma de estructurar un problema de manera que la IA pueda comprender y resolverlo. Las personas que dominan el diseño de prompts son capaces de dirigir la atención de la IA hacia lo más relevante y específico, maximizando así la calidad y precisión de la información que se obtiene.

Para que el diseño de prompts estratégicos se convierta en una habilidad fundamental en la educación y los negocios, es necesario integrar entrenamientos y prácticas específicas en los currículos y programas de formación profesional. Aquí hay algunos enfoques prácticos para desarrollar esta habilidad:

  1. Entrenamiento en la formulación de preguntas: Enseñar a los estudiantes y profesionales cómo estructurar preguntas claras y detalladas que guíen la IA hacia respuestas útiles y precisas.

  2. Prácticas de creación de prompts aplicados: Diseñar ejercicios prácticos en los que los estudiantes deban crear prompts específicos para resolver problemas de la vida real, como la investigación de un tema, la resolución de un caso o el análisis de datos.

  3. Evaluación de respuestas de la IA: Incluir ejercicios donde los estudiantes no solo generen prompts, sino que también analicen las respuestas que la IA proporciona, evaluando su relevancia y precisión, y ajustando los prompts en consecuencia.

  4. Aplicación interdisciplinaria: Enseñar a los estudiantes a utilizar el diseño de prompts en diferentes disciplinas, desde las ciencias sociales hasta las ciencias exactas, permitiendo que exploren una amplia gama de aplicaciones de IA.

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Evaluación con inteligencia artificial: ¿Cómo evaluar sin que los alumnos usen IA para hacer trampa?

Una de las preocupaciones más comunes es cómo evitar que los estudiantes usen la IA para hacer trampa, especialmente en un contexto donde las herramientas de IA pueden generar respuestas rápidas y precisas, eliminando la necesidad de esfuerzo en tareas tradicionales como los exámenes o los trabajos escritos. Sin embargo, la pregunta central no debería ser cómo impedir el uso de la IA, sino cómo integrar su uso de manera ética y eficaz en el proceso de evaluación.

Por ejemplo, las evaluaciones del futuro podrían centrarse en la capacidad de los estudiantes para formular preguntas complejas, diseñar prompts efectivos y analizar los resultados proporcionados por la IA. En lugar de buscar respuestas correctas, los exámenes podrían evaluar el proceso de pensamiento crítico que los estudiantes emplean al interactuar con la IA. Esto también abre la puerta a nuevas formas de evaluación formativa, donde los estudiantes se ven desafiados a aplicar sus conocimientos de manera práctica, utilizando herramientas como la IA para resolver problemas reales.

Una de las primeras respuestas que muchos educadores pueden tener es intentar bloquear el acceso a la IA durante las evaluaciones. Sin embargo, en lugar de ver la IA como un enemigo a evitar, es más beneficioso preguntarse ¿Cómo podemos integrar la IA de manera ética y efectiva en el proceso educativo? Los sistemas de IA ya están presentes en casi todos los aspectos de la vida diaria, y los estudiantes que aprendan a usarlos de manera crítica y creativa estarán mejor preparados para enfrentar el futuro. Así, la clave no está en evitar el uso de la IA, sino en desarrollar nuevas estrategias de evaluación que permitan medir la verdadera comprensión y las habilidades que los estudiantes adquieren, incluso cuando se usa tecnología avanzada.

Evaluación con inteligencia artificial: ¿Cómo evaluar sin que los alumnos usen IA para hacer trampa?

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Preguntas frecuentes

La inteligencia artificial es un conjunto de tecnologías que permiten a las máquinas realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como analizar información, reconocer patrones o tomar decisiones. Su importancia radica en que ya influye directamente en la economía, la educación, la salud y la vida cotidiana, transformando la forma en que las personas trabajan y aprenden.

Cinco cuestiones fundamentales se relacionan con qué puede y qué no puede hacer la inteligencia artificial, quién la diseña y con qué intereses, cómo se utilizan los datos que la alimentan, qué impacto tiene en el empleo y en la educación, y de qué manera se pueden establecer límites éticos para su uso responsable en la sociedad.

La inteligencia artificial puede procesar grandes volúmenes de información con rapidez, pero no reemplaza el pensamiento humano crítico, creativo y ético. Las personas siguen siendo indispensables para interpretar contextos, tomar decisiones morales y comprender la complejidad social que no puede reducirse a algoritmos.

La inteligencia artificial influirá en la educación del futuro mediante la personalización del aprendizaje, el apoyo al trabajo docente y la creación de nuevas formas de evaluación. También obligará a replantear los contenidos educativos, priorizando habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y el uso consciente de la tecnología.

El impacto dependerá de cómo se utilice. Bien integrada, puede mejorar el acceso al conocimiento y apoyar a estudiantes con diferentes ritmos de aprendizaje. Usada sin criterios pedagógicos, puede reforzar desigualdades y reducir la educación a procesos automáticos sin sentido formativo.

El docente seguirá siendo una figura central como guía, mediador y orientador del aprendizaje. La inteligencia artificial puede asistir en tareas técnicas, pero la relación pedagógica, el acompañamiento emocional y la construcción de sentido educativo continúan siendo funciones humanas irremplazables.

John Dewey sostuvo que la educación es un proceso activo basado en la experiencia y en la interacción con el entorno. Defendía que aprender significa reflexionar sobre la acción y resolver problemas reales, y que la escuela debe formar ciudadanos críticos capaces de participar en la vida democrática.

Las ideas de Dewey se relacionan con la inteligencia artificial en la medida en que esta puede utilizarse como herramienta para generar experiencias de aprendizaje significativas. Desde su enfoque, la tecnología debe servir para estimular la reflexión y la investigación, no para ofrecer respuestas automáticas sin comprensión.

Silvina Gvirtz entiende la educación como un derecho social fundamental y destaca el rol de la escuela en la construcción de igualdad. Señala que la enseñanza es un acto intencional que depende de docentes, instituciones y políticas públicas, y no un proceso automático.

Desde su mirada, la inteligencia artificial puede ser una oportunidad si se integra con criterios pedagógicos y sociales claros. También advierte que, sin políticas inclusivas y formación docente adecuada, estas tecnologías pueden profundizar desigualdades y debilitar el sentido educativo de la escuela.