Características del buen líder y el uso de la inteligencia emocional

  • Empático.
  • Utiliza sus emociones positivas para establecer relaciones interpersonales sólidas.
  • Trabaja en la construcción de la confianza entre los miembros de su equipo.
  • Facilita la creación y mantenimiento de un ambiente de trabajo donde se comparten ideas, se aprende de otros, y existe una tendencia natural a la toma de decisiones grupales.

Un buen líder además de todo esto debe tener un conocimiento técnico adecuado, no todo es carisma y buena disposición, pero para el logro de objetivos de forma eficiente es importante la creación de ese ambiente que se describió anteriormente.

Un buen líder debe también trabajar los cuatro dominios de la inteligencia emocional

Conocer sus propias emociones

Esto implica el autoconocimiento, saber cuáles son las fortalezas y debilidades de uno mismo como líder, ser consciente de sus propias emociones y valorar como éstas influyen en otros. En este dominio se incluyen varias de las competencias más importantes para el liderazgo en una organización:

  • Debe aprender a controlar las emociones y los impulsos que puedan generar conflictos en el grupo.
  • Un líder debe ser responsable, íntegro y honesto.
  • Un líder debe saber adaptarse a los cambios, debe ser flexible.
  • Un líder debe buscar la excelencia.
  • Debe tener iniciativa
  • Ser optimista.

Conciencia social

  • Capaz de ser empático.
  • Capaz de percibir el sistema de toma de decisiones dentro de un grupo, así como la forma de funcionar del mismo.
  • Debe saber reconocer las necesidades de sus empleados así como de los clientes.

Gestión de las relaciones

  • Un líder debe saber inspirar a sus empleados.
  • Debe saber persuadir.
  • Un líder se preocupa por desarrollar a los miembros de su personal.
  • La inteligencia emocional de un líder se nota en la forma que alienta la aceptación de los cambios cuando son necesarios.
  • Tiene que ser un gran negociador.
  • Debe aprender a formar equipos que sean eficientes, ya motivar la cooperación dentro y entre ellos.

Un buen líder: conclusiones

Para ser eficaces, los líderes deben tener una comprensión sólida de cómo sus emociones y cómo sus acciones afectan a las personas de su entorno. El mejor líder se relaciona y trabaja con los demás. Tómate tu tiempo para trabajar en la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales.

Un líder se puede hacer, es un proceso laborioso de desarrollo en las distintas áreas de la inteligencia emocional que le llevará a desarrollar un estilo exitoso de liderazgo.

Si, por ejemplo, un gerente no logra darse cuenta de que los trabajadores sufren un severo caso de falta de motivación por bajos sueldos o mal ambiente de trabajo, que los ha llevado a disminuir su rendimiento, difícilmente pensará en opciones adecuadas para remediar la situación.

De esta manera, es indispensable para ejecutivos y gerentes de alto nivel el tener una inteligencia emocional en el trabajo notable y desarrollado. Sus cargos dentro de las organizaciones de ahora les exigen eso. Si el Líder no entiende que las personas funcionan con base en las emociones, difícilmente logrará que los miembros de su equipo quieran seguirlo voluntariamente para lograr los resultados para la empresa.

¡Es el momento de ser ese líder que su empresa necesita!

Preguntas frecuentes

Los buenos líderes mantienen el control, afrontan los retos sin dejar que pesen sus problemas personales y confían en sí mismos. Se les reconoce porque escuchan a su gente, son comunicativos y se informan antes de decidir, valorando las repercusiones de sus decisiones.

Liderar no es dominar. Es el arte de persuadir a la gente para que trabaje hacia un objetivo común, así que se parece más a convencer y orientar que a imponer.

Si alguien no puede evitar un estallido de ira o carece de sensibilidad hacia lo que sienten quienes lo rodean, el grupo lo paga. Además, cuando las personas están emocionalmente perturbadas no recuerdan bien, no atienden ni aprenden con eficacia y no deciden con claridad.

Estas son las principales:

  • es empático;
  • aprovecha sus emociones positivas para crear relaciones interpersonales sólidas;
  • trabaja la confianza entre los miembros de su equipo;
  • facilita un ambiente donde se comparten ideas, se aprende de otros y se tiende a decidir en grupo.

No. Un buen líder necesita además un conocimiento técnico adecuado. El carisma y la buena disposición ayudan, pero para lograr los objetivos con eficiencia también hace falta ese ambiente de confianza y de ideas compartidas.

Supone autoconocimiento: saber cuáles son las propias fortalezas y debilidades, ser consciente de las emociones y valorar cómo influyen en los demás. En este dominio se agrupan varias competencias de liderazgo:

  • controlar las emociones y los impulsos que puedan generar conflictos en el grupo;
  • ser responsable, íntegro y honesto;
  • adaptarse a los cambios con flexibilidad;
  • buscar la excelencia;
  • tener iniciativa;
  • ser optimista.

Es la capacidad de ser empático, de percibir cómo se toman las decisiones en un grupo y cómo funciona, y de reconocer las necesidades de empleados y clientes.

El líder debe saber inspirar y persuadir a sus empleados, negociar bien y preocuparse por el desarrollo de su personal. También formar equipos eficientes y motivar la cooperación dentro de ellos y entre ellos.

Su inteligencia emocional se nota en cómo alienta la aceptación de los cambios cuando son necesarios.

Sí. Un líder se hace mediante un proceso laborioso de desarrollo en las distintas áreas de la inteligencia emocional. Hay que trabajar la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales, y entender cómo las propias emociones y acciones afectan a las personas del entorno.

Difícilmente buscará soluciones. Si no nota que sueldos bajos o un mal ambiente de trabajo han reducido el rendimiento, no pensará en opciones para remediarlo.

Las personas funcionan con base en las emociones, y un líder que no lo entiende rara vez consigue que su equipo quiera seguirlo voluntariamente hacia los resultados de la empresa. Los efectos de los jefes arrogantes o de los trabajadores intimidados pueden pasar inadvertidos para quien está fuera del entorno inmediato. Por eso, a ejecutivos y gerentes de alto nivel se les exige una inteligencia emocional notable y desarrollada.