Identidad Digital

La identidad digital asociada a una persona o individuo, organización o dispositivo se construye en el ciberespacio.

Es todo aquello que identifica a un individuo en el entorno web, incluyendo la idea que se transmite de uno mismo a través de internet.

La identidad personal, tanto en el físico como en el digital, está compuesta por datos básicos como; nombre, edad, sexo y cualquier otra información que uno como usuario quiera proveer; del mismo modo, la identidad digital agrega toda aquella información que obtiene de nosotros a través de la red.

Es más, todo lo que realizamos en la red deja un rastro, mejor conocido como huella digital.

Características de la identidad digital

  • Social:

Se forma a través de la interacción o nuestro comportamiento en internet y redes sociales.

  • Subjetiva:

Depende de la percepción u opinión que tenga la otra persona y que haya conseguido en la red.

  • Indirecta:

No conoces a la persona, sino que solo tienes referencias de ella.

  • Valiosa:

Propicia la investigación para crear un perfil

  • Dinámica:

Evoluciona constantemente.

  • Compuesta:

Se construye no solo con nuestro actuar sino de las opiniones que otros tengan de nosotros.

Características de la identidad digital

Diferencias entre identidad digital y reputación online

La identidad online es quiénes somos en internet: nombre, dirección, fechas importantes, mientras que toda información y opinión publicada en páginas web, redes sociales sobre una persona o empresa es, la reputación online.

De igual forma, tanto la identidad digital como la reputación de esa identidad deben gozar de seguridad y privacidad.

Peligros de la identidad digital:

Si eres seguidor de nuestro Blog, podrás recordar las infinitas veces que hablamos de ciberseguridad, puesto que cada vez que usamos internet, dejamos una puerta abierta para los ciberdelincuentes que les permite acceder a nuestros datos y atacar nuestra privacidad, robar datos, utilizar el phishing; En esta oportunidad, por la cantidad de datos que proveemos a los distintos servicios que usamos en internet y en los cuales debemos identificarnos como persona.

El peligro mayor de la identidad digital es la suplantación de identidad. Los ciberdelincuentes no solo pueden dañar nuestra reputación en la red, sino que pueden robar nuestro dinero, realizar transacciones a nuestro nombre, asumir deudas u otro delito en los cuales nuestra identidad y reputación digital esté involucrada.

¿Deseas seguir aprendiendo?. Te invitamos a leer el siguiente post: UX: ¿Cómo tener proyectos web eficientes y de impacto?

Preguntas frecuentes

Es todo aquello que identifica a una persona en el entorno web, incluida la idea que transmite de sí misma a través de internet. Se construye en el ciberespacio y puede asociarse a un individuo, una organización o un dispositivo.

Es el rastro que deja todo lo que hacemos en la red. Forma parte de la identidad digital, que añade a los datos básicos la información que se obtiene de nosotros a través de internet.

Tiene seis características principales:

  • Social: se forma con la interacción y el comportamiento en internet y en las redes sociales.
  • Subjetiva: depende de la percepción u opinión que otras personas se hayan formado en la red.
  • Indirecta: no se conoce a la persona, solo se tienen referencias de ella.
  • Valiosa: permite investigar para crear un perfil.
  • Dinámica: evoluciona de manera constante.
  • Compuesta: se construye con nuestro actuar y con las opiniones que otros tienen de nosotros.

La identidad online es quiénes somos en internet, con datos como el nombre, la dirección o las fechas importantes. La reputación online es toda la información y las opiniones que se publican sobre una persona o una empresa en páginas web y redes sociales.

Las dos necesitan seguridad y privacidad.

La suplantación de identidad. Los ciberdelincuentes pueden dañar la reputación de la víctima en la red, pero también robar su dinero, realizar transacciones a su nombre o asumir deudas. Pueden además cometer otros delitos en los que su identidad y reputación digital queden implicadas.

Al aceptarla sin leerla, el usuario pone en juego su intimidad, porque desconoce qué datos personales usa la empresa y para qué finalidad.

La ciberseguridad tradicional protege la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los sistemas y de la información en internet. Como los cambios son constantes y rápidos, ha tenido que evolucionar para proteger también la identidad, la reputación y los derechos de quien usa su identidad digital.

La identidad personal incluye datos básicos como el nombre, la edad, el sexo y cualquier otra información que el usuario decida dar. La identidad digital suma toda la información que se obtiene de nosotros a través de la red.

Cada vez que usamos internet dejamos una puerta abierta: pueden acceder a los datos, atacar la privacidad, robar información o recurrir al phishing.

Permite el reconocimiento y la actuación de las personas al acceder a dispositivos electrónicos, algo esencial para el comercio, la ciencia, el entretenimiento y la educación.