1. Curso de habilidades sociales: Ten gestos con otros
Preséntate inesperadamente con una caja de galletas para que tu equipo comparta en el trabajo. Este tipos de actitudes no requieren que participes en esas pequeñas charlas que tanto miedo te dan o pasar sufrir el pánico de enfrentarte a todo el grupo (aunque si este es el caso, deberías trabajarlo), pero darás el mensaje correcto; estás pensando en los demás. Esto sin duda te ayudará a verte más agradable. Es más, un estudio de la Universidad de la Columbia Británica encontró que actos sorpresivos de “bondad” son buenos para disminuir la ansiedad social. Los investigadores teorizan que la esa disminución se deriva del hecho de que, si estás centrado en otros, no puedes invertir tanto tiempo preocupándote por lo que otros piensan de ti. Estarás más centrado en lo que tienes que hacer que en lo que pasa a tu alrededor.
2. Curso de habilidades sociales: Tu presencia digital
Muchos se sienten incómodos en situaciones sociales, debido a que la inmediatez de estar cara a cara con alguien hace que el temor al rechazo sea mayor. El correo electrónico, el chat y otras plataformas, como Facebook, te permiten interactuar con otros sin tener que preocuparte tanto por elementos como el lenguaje corporal o el articular tus ideas de modo erróneo en una charla. También, podrás tomarte el tiempo que precises para pensar qué decir sin verte distraído o grosero. La idea no es evitar el “uno-a-uno”, sino más bien utilizar Internet para construir lenguaje común, al inicio de una relación que luego pueda ayudarte en la transición hacia interacciones más directas. Una advertencia; Ten mucho cuidado y preséntate honestamente en línea, no crees un personaje basado en lo que crees que los demás quieren, y no compartas información privada, como tu dirección o información financiera personal.
3. Curso de habilidades sociales: Busca un amigo “social”
Un amigo social es un buen amigo o conocido que puede servir como puente en fiestas o cualquier tipo de evento. Su “trabajo” es presentarte a los demás y darte señales, como hacerte preguntas que te permitan sumarte a una conversación. Ellos pueden darte consejos acerca de cómo vestir, comportarte, así también como enseñarte la jerga del resto del grupo.
4. Curso de habilidades sociales: Voluntario
Parte de ser sociable tiene que ver con aprender el truco para afianzarte y expandirte. Un voluntariado puede ofrecerte una oportunidad en diferente tipos de eventos comunitarios, pero no necesariamente tienes que obligarte a desempeñar papeles que requieran grandes habilidades sociales o convertirte en el centro de la atención. Por ejemplo si tu grupo está celebrando una recaudación de fondos, tal vez puedes empezar siendo quien sirve en la mesa de buffet y no el vocero que se encargará de recibir y hablar con la prensa. A medida que te sientas más cómodo en tu papel de voluntario, métete bajo la sombra de alguien cuyo trabajo requiera más experiencia en el trato social. Eventualmente, cuando estés listo o surja el espacio para hacerlo, serás tú quien pueda desempeñar esa tarea que es cuando buscarás otra sombra bajo la que puedas crecer. ¡Aprende y repite!
5. Curso de habilidades sociales: Pasa tiempo con otros
Aquellos que van por la vida creyendo poseer habilidades sociales pobres, en realidad entienden perfectamente las normas sociales. Es sólo que, cuando se meten en un grupo, se distraen demasiado con todo lo que pasa por su mente intentando responder a lo que otros hacen o dicen del modo en que cree que todos esperan de él. Si este es tu caso, invita a una sola persona a hacer algo contigo. Ir a un restaurante agradable, un club, lo que sea. El punto es meterte en un entorno social donde seas el centro de atención, y donde puedas enfocarte en una sola persona a quien responder. Una vez que sientas que puedes manejar los encuentros uno a uno, agrega otro amigo, luego otro y así sucesivamente.
Aunque algunas personas puedan tener naturalmente una mayor inteligencia social que otros, las habilidades sociales no son estáticas. Puedes construir las tuyas propias y trabajar en tu exposición simultáneamente. Con algo de paciencia y un poco de apoyo de tu entorno te sentirás muy cómodo siendo el centro de las reuniones, en poco tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Qué gestos sencillos hacen que una persona parezca más agradable en el trabajo?
Llegar de sorpresa con una caja de galletas para compartir con el equipo, por ejemplo. No exige participar en charlas que dan miedo ni enfrentarse a todo el grupo, pero transmite el mensaje correcto: se está pensando en los demás.
¿Por qué los actos amables ayudan a reducir la ansiedad social?
Quien se centra en los demás tiene menos tiempo para preocuparse por lo que piensan de él. Su atención pasa de lo que ocurre a su alrededor a lo que quiere hacer.
¿Cómo puede ayudar internet a una persona incómoda en situaciones sociales?
El correo electrónico, el chat y las redes como Facebook permiten interactuar sin tanta presión por el lenguaje corporal o por explicarse mal en una charla, y dan tiempo para pensar la respuesta sin parecer distraído o grosero. La idea no es evitar el cara a cara, sino usar internet para construir un lenguaje común al inicio de una relación y facilitar la transición hacia contactos directos.
¿Qué precauciones conviene tomar al relacionarse por internet?
Presentarse con honestidad y no crear un personaje según lo que se cree que los demás quieren. Tampoco se debe compartir información privada, como la dirección o los datos financieros personales.
¿Qué es un amigo social y cómo ayuda?
Es un buen amigo o conocido que sirve de puente en fiestas y eventos. Presenta a la persona a otros, hace preguntas que permiten sumarse a una conversación y puede aconsejar sobre cómo vestir y comportarse, o explicar la jerga del grupo.
¿Cómo sirve el voluntariado para ganar soltura social?
Permite practicar en eventos comunitarios sin asumir de entrada papeles que exijan mucha habilidad social. En una recaudación de fondos, por ejemplo, se puede empezar sirviendo en la mesa del buffet en vez de ser el portavoz que atiende a la prensa.
Al ganar comodidad, se acompaña a alguien cuyo trabajo requiera más experiencia en el trato con la gente. Cuando llega el momento, se asume esa tarea y se busca otra figura de la que seguir aprendiendo. El ciclo es aprender y repetir.
¿Por qué muchas personas con la sensación de tener pocas habilidades sociales las tienen mejor de lo que creen?
Suelen conocer perfectamente las normas sociales. Lo que ocurre es que, en grupo, se distraen con todo lo que pasa por su mente al intentar responder a lo que otros hacen o dicen como creen que todos esperan.
¿Cómo practicar el trato social de forma gradual?
Se invita a una sola persona a hacer algo juntos, como ir a un restaurante agradable o a un club. Así se está en un entorno social donde se es el centro de atención, pero con una sola persona a quien responder. Cuando los encuentros uno a uno resultan manejables, se añade otro amigo, luego otro, y así sucesivamente.
¿Las habilidades sociales son innatas o se pueden trabajar?
Algunas personas tienen más inteligencia social de forma natural, pero las habilidades sociales no son estáticas. Se pueden construir con paciencia y un poco de apoyo del entorno.
¿Hay que ser extrovertido para tener éxito social?
No. Quien no es extrovertido, o aún provoca gestos de reprobación al relacionarse, no tiene que esperar un milagro: hay prácticas concretas que se pueden aplicar para conectar mejor.




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