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Una empresa que ofrece formación, sabe que las prácticas en las empresas tienen que ser de calidad para sus trabajadores, no sólo está proporcionando un beneficio personal a cada uno de ellos, sino que conseguirá un aumento de la efectividad y productividad que le ayudará a conseguir objetivos más ambiciosos, con altas probabilidades de éxito.

A pesar de que los beneficios de la formación empresarial son un hecho probado, son muchas las empresas que se niegan a darle la importancia que merece, restándole continuidad y seriedad. No basta sólo con ofrecer un curso inicial tras la incorporación a la empresa, sino que es importante establecer un plan de formación empresarial, para que ésta sea progresiva y continuada.

Prácticas en las empresas

En las ofertas de trabajo se buscan candidatos que, además de la formación teórica, gocen de algún tipo de experiencia previa. La experiencia es tan valorada hoy día puesto que te hace diferenciarte de la competencia y además denota un conocimiento profundo en un área específica tras haber obtenido un título. Es decir, la experiencia práctica te hace crecer profesionalmente y te permite obtener nuevos conocimientos de trabajo sobre un campo laboral específico.

Debido a estos motivos expuestos, los entornos laborales preferiblemente reales son positivos, para que así el alumno aprenda a desenvolverse en las distintas situaciones que puedan presentarse en la vida diaria laboral.

Realizar prácticas en las empresas otorga un gran valor añadido y es la clave para encontrar trabajo. Es por ello que muchos estudiantes comienzan a buscar formación práctica incluso antes de haber acabado sus carreras universitarias, con el objetivo de complementar sus conocimientos y adquirir más destrezas.

Además de los cursos acreditados, existen multitud de cursos con  prácticas en las empresas reales para preparar mejor a los estudiantes. Esta opción es ideal para los estudiantes que quieren ganar experiencia y asegurarse un puesto en el mercado laboral.

Para poder desarrollar un plan de formación con éxito es importante tener en cuenta los siguientes puntos:

Objetivos: Previamente a la elaboración del plan de formación, debes tener claro que quieres conseguir con ella, marcando objetivos reales y medibles. No debes olvidar que vas a realizar una inversión, que posteriormente, tendrá que suponer algún beneficio.

Análisis de las necesidades: Realiza un estudio de las necesidades de los trabajadores en función de sus departamentos y puesto que desempeñen, de cara a la consecución de los objetivos marcados.

Motivación: Tus trabajadores tienen que percibir que la empresa se toma en serio su formación, no puedes exigir algo que tú mismo no estás ofreciendo. De esta manera conseguirás una mayor motivación y compromiso, lo que aumentará la productividad y efectividad en el trabajo.

Aplicabilidad: La formación que ofrecen las prácticas en las empresas no debe basarse sólo en contenidos teóricos, debe tener una importante parte práctica y sobre todo aplicable al trabajo diario. Ésta es la única manera de que la formación sea efectiva, al mismo tiempo que será más ameno para los alumnos, y más motivacional en el momento de aplicar los contenidos al trabajo.

Flexibilidad: Para que la aplicación de los contenidos pueda ser progresiva, debes ofrecer a los trabajadores flexibilidad a la hora de formarse. Con el avance de las nuevas tecnologías, existe una gran oferta de formación online, que permite que el trabajador vaya realizando el curso a su ritmo, con unos tutores siempre disponibles, y que al mismo tiempo siga desarrollando su actividad laboral.

Medición: La única manera de saber si el plan de formación está siendo efectivo, es medir los objetivos. Si el resultado es negativo debes analizar qué ha fallado, y replantear si la formación no es la adecuada, o los objetivos son poco realistas.

Comenzar a trabajar o a hacer prácticas en las empresas, aun cuando las condiciones no sean las que se esperaba, puede ser abrir la puerta a nuevas oportunidades laborales. En muchos casos, lo más importante es poner el pie en la puerta y demostrar el talento que se tiene y ahí sí, negociar las condiciones de empleo.

Las personas que realizan prácticas en las empresas, poseen gran capacidad de aprendizaje y adaptación y les permite obtener una visión de la empresa por misma sin la influencia que toda organización puede generar en sus trabajadores.

Siempre que los jóvenes puedan probar que son un ‘activo’ valioso para la empresa, no los van a dejar ir. El reto entonces es probar que, contrario a lo que muchos empleadores piensan, las personas jóvenes no son un riesgo. Y que vale la pena invertir en la formación de personas menores de 25 años, ávidos de experiencia y con alto potencial para crecer.

Prácticas en las empresas: Conclusión

El último factor, pero no el menos importante, está asociado con todas las relaciones y contactos que se pueden hacer cuando la persona ya está en el medio. En el trabajo se conoce a mucha gente, lo cual en un momento dado, puede abrirle las puertas en otros sitios. Las relaciones en el mundo laboral son muy importantes pues siempre van a permitir explorar nuevas opciones laborales.

 

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