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La disyuntiva es que el rango de habilidades profesionales que los empleados ya contratados pueden ofrecer, es menor a las existentes dentro de las industrias, que además, están constantemente expandiéndose y diversificándose y la mejor forma de afrontar esta realidad no está clara. La brecha de habilidades es un hecho, y está impactando significativamente a todas las industrias y mercados. Básicamente, es el problema de que en el mundo laboral de hoy en día, las compañías y empleadores esperan muchas más capacidades de  las que los empleados realmente pueden ofrecer. En nuestra era de la información, continuamente aparecen nuevas técnicas, herramientas y estrategias en todas las áreas de trabajo, y las empresas necesitan mantenerse actualizadas para seguir siendo competitivas. 

Habilidades profesionales

Una de las tendencias negativas, es que muchas organizaciones ahora exigen a sus prospectos tener formación académica nivel master, para posiciones en las que anteriormente, solo se necesitaba un grado universitario. Lo mismo sucede un escalón más abajo, con empresas exigiendo títulos universitarios para posiciones que solo deberían requerir diplomas de secundaria. Las desventajas de ello están claras: frustración entre la masa profesional, desempleo y es que, además, tener un master o estudios académicos avanzados, no necesariamente indica que se cuenta con todas las habilidades profesionales que la empresa amerita.

Por ende, elevar tus exigencias académicas para tus contrataciones no es ni una garantía ni una solución realista para alcanzar el grado de diversificación y capacitación que necesitas en tu fuerza laboral. Así que en vez de hacer esto, considera las siguientes alternativas.

  • Mejora tu estrategia de reclutamiento: la mayoría de los managers de reclutamiento se enfocan en contratar los candidatos que consideren más preparados, pero también deberían involucrarse en transformar los programas de reclutamiento de la compañía. Eso puede hacer la diferencia entre dar la bienvenida que un empleado que “está bien”, a uno asombroso. El proceso de reclutamiento, también debería incluir entrenamiento para nuevos empleados para asegurar el buen uso de sus habilidades profesionales a largo plazo, y así, potenciar la retención de los mismos. Este entrenamiento, debe procurar que los reclutados sean preparados para desempeñar otras funciones dentro de la compañía. Por ejemplo, un profesional puede haber sido contratado para trabajar dentro de los Recursos Humanos, pero si se le enseña lenguaje web, por ejemplo, su rango de capacidades crecerá, haciendo posible que el día de mañana pueda ocurrir una transición que le beneficie tanto a él como a la compañía.
  • Formación continua: el incremento de habilidades laborales no debería dejarse solamente a los empleados como tarea individual. La formación permanente es la mejor opción para cerrar la brecha de habilidades profesionales. Se trata de contratar al candidato con más talento, disposición y conjunto de conocimientos más apropiados a la posición, y luego disminuir la brecha entrenándolo. Es la movida inteligente: las tutorías gratuitas deberían ser ofrecidas a empleados claves para que se preparen mediante programas avanzados en universidades o cursos online. Puedes valerte de líderes en la industria para realizar foros y conferencias.
  • Escoge siempre la personalidad sobre las habilidades en bruto: las capacidades y conocimientos que se necesitan para un cargo pueden adquirirse; la personalidad, motivación y otros rasgos de carácter aparte de las habilidades profesionales son más complicadas de conseguir. Así que si estás buscando candidatos para posiciones altas o intermedias, en vez de concentrar toda tu atención en los requerimientos académicos, usa tu proceso de entrevista para conocer más sobre la personalidad de la persona. De esta forma, te asegurarás que los prospectos que escojas tengan integridad, responsabilidad y tantos otros atributos que no puedes aprender en una universidad.
  • Aprovecha a los empleados más experimentados: apóyate en tus empleados más experimentados y dedicados cuanto entrenes a las nuevas generaciones de líderes. Desarrolla e implementa estrategias y procesos firmes de transmisión de conocimiento para hacer más fácil que tus trabajadores más longevos, enseñen habilidades profesionales a los más recientes. Establece un programa de mentoría, que equipare a nuevos trabajadores con los más experimentados dentro de las mismas tareas, para que a través del intercambio mutuo de opiniones y el trabajo en equipo, les permite nuetrirse mutuamente. Esto permitirá que los nuevos conozcan no solo las capacidades específicas necesarias para desempeñarse, sino también todos los detalles y trucos que solo puedes conocer con la experiencia.

En una época donde las empresas necesitan contar con empleados con el mayor rango posible de habilidades profesionales, refinar las exigencias académicas al momento de contratar parece la opción más obvia y viable, pero no es la más efectiva. El entrenamiento continuo, y la potenciación y aprovechamiento del talento personal deben ser el foco que permita a las empresas mantener plantillas y estructuras actualizadas, que no se rezaguen con el avance del tiempo. En última instancia, tendrás un equipo más fiel y más capacitado, lo que te hará tener más productividad.  

 

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