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La formación programada ayuda a las empresas a incrementar su competitividad y productividad, desarrollando las competencias y cualificaciones de sus asalariados. Para ello, disponen de una ayuda económica que se hace efectiva mediante bonificaciones en las cotizaciones a la seguridad social.

El ABC de la formación programada

La empresa puede decidir qué formación necesita, cómo y cuándo la realiza y organizarla bien por sí misma, bien encomendando la organización a una entidad externa.

Incluye los Permisos Individuales de Formación (PIF) que la empresa autoriza a un trabajador para que curse estudios con acreditación oficial, incluidos los títulos y los certificados de profesionalidad.

La planificación y ejecución de planes de formación con carácter periódico ayuda a las empresas a incrementar su competitividad y productividad, desarrollando las competencias y cualificaciones de sus equipos humanos. Para facilitar el desarrollo de estos planes formativos, las organizaciones disponen de una ayuda económica que se hace efectiva mediante bonificaciones en las cotizaciones a la seguridad social.

De esta forma, es la propia organización la que decide qué formación necesita, cómo y cuándo la realiza y organizarla bien por sí misma, bien encomendando todos los trámites a una entidad organizadora que, entre otras obligaciones, deberá asegurar que la impartición de la formación se lleva a cabo por una entidad acreditada y/o inscrita en el registro de entidades de formación habilitado por la administración pública competente.

Características más resaltantes de la formación programada

  • La formación bonificada o de demanda pasa a denominarse formación programada por las empresas.
  • La Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo pasa a denominarse Fundación Estatal para la Formación en el Empleo.
  • Las acciones formativas que se establecen para la formación estarán sujetas a una duración mínimade dos horas.
  • El Registro Estatal de Entidades de Formaciónincorporará una estructura común de datos con los registros de cada comunidad autónoma, de manera que figuren en él todas las entidades acreditadas y/o inscritas en el territorio nacional.
  • Las entidades de formación deben estar acreditadas y/o inscritas en el correspondiente registro habilitado por la Administración competente para poder impartir las especialidades incluidas en el catálogo.
  • Se elimina la formación en la modalidad a distancia: la formación profesional para el empleo sólo podrá impartirse de manera presencial, mediante teleformacióno de forma mixta (mediante la combinación de las dos anteriores).
  • En el caso de pertenecer a un grupo de empresas, cada empresa podrá disponer del importe del crédito de formación anual que corresponda al grupo, con el límite del 100 % de lo cotizado por cada una de ellas en concepto de formación profesional.

De esta manera, las empresas disponen de un “crédito de formación” con el que pueden planear las acciones de formación para sus trabajadores con el objetivo de mejorar la productividad en la empresa y aportando nuevas competencias a los empleados.

Algunas de sus ventajas son:

– Aporta valor a tu perfil profesional: La proactividad, empatía, compromiso, autocrítica, tolerancia, la competitividad y el valor añadido son habilidades que las empresas actuales valoran mucho y que se ponen de manifiesto en un profesional que se forma continuamente.

– Aumenta nuestra satisfacción en el trabajo: Gracias a la formación, seremos capaces de llevar a cabo con éxito las metas que nos propongamos y de afrontar nuevos desafíos, lo que tiene un impacto positivo en nuestra motivación laboral y nuestra satisfacción personal y autoafirmación.

– Mejora las condiciones de trabajo: La ampliación de las capacidades técnicas y habilidades sociales a través de acciones formativas nos posicionan en una situación de partida privilegiada para acceder al mercado de trabajo, para promocionar dentro de la empresa o para conseguir un empleo más satisfactorio en otra.

– Incrementa la competencia profesional y la productividad: Estar altamente capacitados nos permite, a su vez, afrontar la toma de decisiones y resolución de conflictos de forma más eficaz, lo que redunda en nuestra reputación dentro y fuera de la empresa, al tiempo que proporciona a la compañía mejores índices de productividad por parte de la plantilla.

– Potencia la confianza y la autoestima: La formación nos aporta conocimientos, pero también habilidades sociales capacitándonos para interactuar con nuestro entorno con una actitud más positiva.

Por otra parte la formación bonificada se trata de una modalidad de formación con enormes ventajas para el tejido empresarial ya que de forma anual, las empresas con trabajadores asalariados disponen de una cantidad para invertir en la capacitación de los empleados de su plantilla.

A la vez, contribuye a la motivación de los empleados gracias empresa y trabajador quedan vinculados en la intención de crecimiento. Es decir, la empresa transmite que en su equipo quieren contar con la plantilla actual por los que accede a prepararlos para nuevos retos.

Formación programada: Conclusión

Con la aprobación de la Ley 30/2015 que regula la Formación Profesional para el empleo en ámbito laboral, la actual formación programada (antes bonificada) encuentra novedades en su sistema. Ahora, dentro de la Fundación Tripartita que gestiona la formación programada están presentes a partes iguales sindicatos, patronales y la Administración, pero con cambios en la organización. Por otro lado, la nueva normativa indica que los agentes sociales ya no cuentan con la mayoría en el órgano de gobierno por lo que no reciben ningún fondo destinado a cursos de formación y por tanto, no formarán parte del órgano colegiado que supervisa la concesión de subvenciones, que ahora se adjudicarán por libre concurrencia entre centros de formación sin tener en cuenta sindicatos ni patronales.

 

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