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Para conocer lo que puede representar un curso de habilidades sociales, no es necesario ir muy lejos en nuestra imaginación y recuerdos. Las Kardashians, Muhammad Alí, Steve Jobs; Todos diferentes pero todas personas que lograron ser socialmente exitosas. ¿Qué me dices de ti? ¿Qué tal si no fueras una persona extrovertida, o tus habilidades sociales todavía sacan algún gesto de reprobación de tus interlocutores? Si tus metas requieren conectar, pero todavía crees que tratar con la gente es un misterio universal, tranquilo. No tienes que sentarte a esperar un milagro para lograr tus objetivos.

  1. Curso de habilidades sociales: Ten gestos con otros

Preséntate inesperadamente con una caja de galletas para que tu equipo comparta en el trabajo. Este tipos de actitudes no requieren que participes en esas pequeñas charlas que tanto miedo te dan o pasar sufrir el pánico de enfrentarte a todo el grupo (aunque si este es el caso, deberías trabajarlo), pero darás el mensaje correcto; estás pensando en los demás. Esto sin duda te ayudará a verte más agradable. Es más, un estudio de la Universidad de la Columbia Británica encontró que actos sorpresivos de “bondad” son buenos para disminuir la ansiedad social. Los investigadores teorizan que la esa disminución se deriva del hecho de que, si estás centrado en otros, no puedes invertir tanto tiempo preocupándote por lo que otros piensan de ti. Estarás más centrado en lo que tienes que hacer que en lo que pasa a tu alrededor.

  1. Curso de habilidades sociales: Tu presencia digital

Muchos se sienten incómodos en situaciones sociales, debido a que la inmediatez de estar cara a cara con alguien hace que el temor al rechazo sea mayor. El correo electrónico, el chat y otras plataformas, como Facebook, te permiten interactuar con otros sin tener que preocuparte tanto por elementos como el lenguaje corporal o el articular tus ideas de modo erróneo en una charla. También, podrás tomarte el tiempo que precises para pensar qué decir sin verte distraído o grosero. La idea no es evitar el “uno-a-uno”, sino más bien utilizar Internet para construir lenguaje común, al inicio de una relación que luego pueda ayudarte en la transición hacia interacciones más directas. Una advertencia; Ten mucho cuidado y preséntate honestamente en línea, no crees un personaje basado en lo que crees que los demás quieren, y no compartas información privada, como tu dirección o información financiera personal.

  1. Curso de habilidades sociales: Busca un amigo “social”

Un amigo social es un buen amigo o conocido que puede servir como puente en fiestas o cualquier tipo de evento. Su “trabajo” es presentarte a los demás y darte señales, como hacerte preguntas que te permitan sumarte a una conversación. Ellos pueden darte consejos acerca de cómo vestir, comportarte, así también como enseñarte la jerga del resto del grupo.

  1. Curso de habilidades sociales: Voluntario

Parte de ser sociable tiene que ver con aprender el truco para afianzarte y expandirte. Un voluntariado puede ofrecerte una oportunidad en diferente tipos de eventos comunitarios, pero no necesariamente tienes que obligarte a desempeñar papeles que requieran grandes habilidades sociales o convertirte en el centro de la atención. Por ejemplo si tu grupo está celebrando una recaudación de fondos, tal vez puedes empezar siendo quien sirve en la mesa de buffet y no el vocero que se encargará de recibir y hablar con la prensa. A medida que te sientas más cómodo en tu papel de voluntario, métete bajo la sombra de alguien cuyo trabajo requiera más experiencia en el trato social. Eventualmente, cuando estés listo o surja el espacio para hacerlo, serás tú quien pueda desempeñar esa tarea que es cuando buscarás otra sombra bajo la que puedas crecer. ¡Aprende y repite!

  1. Curso de habilidades sociales: Pasa tiempo con otros

Aquellos que van por la vida creyendo poseer habilidades sociales pobres, en realidad entienden perfectamente las normas sociales. Es sólo que, cuando se meten en un grupo, se distraen demasiado con todo lo que pasa por su mente intentando responder a lo que otros hacen o dicen del modo en que cree que todos esperan de él. Si este es tu caso, invita a una sola persona a hacer algo contigo. Ir a un restaurante agradable, un club, lo que sea. El punto es meterte en un entorno social donde seas el centro de atención, y donde puedas enfocarte en una sola persona a quien responder. Una vez que sientas que puedes manejar los encuentros uno a uno, agrega otro amigo, luego otro y así sucesivamente.

Aunque algunas personas puedan tener naturalmente una mayor inteligencia social que otros, las habilidades sociales no son estáticas. Puedes construir las tuyas propias y trabajar en tu exposición simultáneamente. Con algo de paciencia y un poco de apoyo de tu entorno te sentirás muy cómodo siendo el centro de las reuniones, en poco tiempo.

 

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