¿Qué es un contrato de prácticas profesionales?

El contrato de prácticas es un tipo de convenio laboral que permite a los estudiantes o recién graduados poner en práctica los conocimientos adquiridos en sus estudios en un entorno laboral real. Este tipo de contrato está regulado por la ley en España y suele ser una gran oportunidad para adquirir experiencia laboral y acceder a una remuneración económica.

No solo es beneficio para los jóvenes, que obtienen una valiosa experiencia profesional, sino también para las empresas. Estos pueden identificar y formar a futuros empleados, evaluando su desempeño en el contexto laboral antes de comprometerse a un contrato a largo plazo.

¿Cuál es la retribución en el contrato de prácticas?

En el caso de un contrato de prácticas, la remuneración económica está diseñada para ser proporcional al tiempo trabajado y la responsabilidad de las tareas asignadas, con el fin de reflejar el carácter formativo del puesto.

La legislación laboral española establece ciertos porcentajes mínimos para calcular el salario en el contrato de prácticas, de acuerdo con el sueldo que recibiría un trabajador con experiencia en la misma posición:

-      Primer año de prácticas: 60% del salario base

-    Segundo año de prácticas: 75% del salario, con lo que se refleja la progresión en el aprendizaje y las habilidades adquiridas.

Además, algunos beneficios adicionales pueden incluir:

  • Acceso a formación continua en la empresa.

  • Bonificaciones en transporte y alimentación.

  • Posibilidad de contratación a tiempo completo al finalizar el periodo de prácticas.

¿Cuáles son los beneficios de un contrato de prácticas?

Además de la retribución, el contrato de prácticas brinda beneficios clave para el desarrollo profesional de los jóvenes:

  1. Experiencia laboral valiosa: Es una oportunidad única para aplicar conocimientos teóricos en un entorno práctico.

  2. Networking profesional: Los estudiantes pueden hacer contactos en la industria, lo que podría facilitarles oportunidades futuras.

  3. Posibilidad de continuidad: En muchos casos, los empleadores ofrecen un contrato indefinido a aquellos estudiantes que demuestran su valía durante las prácticas.

 

Preguntas frecuentes

La retribución no puede ser inferior al 60% del salario que fija el convenio colectivo para un trabajador que desempeñe el mismo puesto durante el primer año. En el segundo año el mínimo sube al 75%. Algunos convenios fijan además salarios específicos para las prácticas, normalmente inferiores a los de un contrato ordinario.

La cantidad exacta no es fija. Influyen estos factores:

  • el sector y el convenio colectivo, ya que tecnología, ingeniería o sanidad suelen pagar mejor;
  • el tamaño de la empresa, porque las grandes tienden a ofrecer salarios más competitivos y las pymes pueden ajustarse a los mínimos legales;
  • la región, por el coste de vida y la normativa local;
  • el nivel de formación, ya que quienes tienen un máster o una especialización suelen cobrar más.

Entre 6 meses y 2 años. El convenio colectivo aplicable puede introducir variaciones, así que conviene consultarlo para conocer el plazo exacto de cada contrato.

Jóvenes que han terminado su formación académica, ya sea un grado universitario, un máster, una formación profesional o un certificado equivalente. El contrato les permite aplicar esos conocimientos en un entorno laboral real.

Se calcula en proporción al tiempo efectivo de trabajo. Si la persona dedica el 75% de la jornada a trabajar y el 25% a formarse, cobra el 75% del salario base que el convenio fija para ese puesto. Aunque el sueldo sea proporcional, no puede quedar por debajo del salario mínimo interprofesional en cómputo anual.

El de prácticas se dirige a titulados recientes, dura de 6 meses a 2 años y no exige formación teórica. Su retribución es del 60% al 75% del salario de convenio.

El de formación y aprendizaje se dirige a jóvenes sin titulación profesional completa y dura de 1 a 3 años. Obliga a combinar el trabajo con formación teórica y paga en proporción al tiempo trabajado. Mientras el de prácticas parte de una formación ya terminada, el de formación y aprendizaje sirve para completarla trabajando. En ambos casos la empresa cuenta con ventajas fiscales.

A jóvenes de entre 16 y 25 años que buscan un certificado de profesionalidad, un título de formación profesional o una formación equivalente. Dura entre 1 y 3 años, y la jornada alterna trabajo con actividades formativas que pueden hacerse en un centro educativo o en la propia empresa.

Da experiencia laboral relacionada con el área de estudios y permite hacer contactos en el sector. Además, la empresa puede evaluar el desempeño del joven y, en muchos casos, ofrece un contrato indefinido a quien demuestra su valía.

Obtiene un título oficial o un certificado de profesionalidad al terminar, y cobra mientras aprende. Es una puerta de entrada al mercado laboral, sobre todo para quienes no tienen experiencia previa.

Hay cuatro hábitos que ayudan:

  • consultar el convenio colectivo del sector para conocer el salario mínimo del puesto y poder negociar;
  • elegir empresas con buena reputación, que abren más puertas a largo plazo;
  • aprovechar la formación para adquirir competencias que aumenten el valor en el mercado;
  • pedir al terminar un certificado que acredite la experiencia y la formación.