El avance del Legaltech

Legaltech se refiere al uso de la tecnología y software para proporcionar servicios legales y apoyar a la administración de la justicia. Esta innovación tecnológica está revolucionando el sector, desde la automatización de documentos y el manejo de datos hasta la inteligencia artificial (IA) que puede predecir resultados de litigios con una precisión sorprendente.

El avance del legaltech está redefiniendo los contornos del sector legal, impulsando una mayor eficiencia y ofreciendo nuevas herramientas para enfrentar desafíos antiguos y nuevos. A medida que esta tecnología continúa desarrollándose, la capacidad de los profesionales legales para adaptarse y adoptar estas herramientas determinará en gran medida la eficacia y la relevancia del sector legal en el futuro digital.

¿Abogados Robot? Una visión a futuro

La idea de abogados robot suena a ciencia ficción, pero no está tan lejos de la realidad como podríamos pensar. A medida que la inteligencia artificial (IA) y la automatización se vuelven más sofisticadas, el concepto de abogados completamente automatizados no es solo una cuestión de ficción, sino una cuestión práctica inminente para el campo legal.

Actualmente en el sector legal ya se están automatizando tareas rutinarias como la redacción de documentos legales estándar e incluso existen software que ayudan a determinar resultados de casos basados en precedentes y jurisprudencias. Sin embargo estas herramientas requieren por los momentos, supervisión humana y limitaciones para sustituir juicios y habilidades interpersonales de abogados humanos.

La interpretación de la ley, las habilidades de negociación y la empatía humana son aspectos difíciles de replicar con máquinas.

Un "abogado robot" podría gestionar casos menos complejos, como disputas de tráfico o procedimientos de divorcio estándar, donde los parámetros son claros y los riesgos de interpretación errónea son bajos.

Los Tribunales del futuro

Los tribunales del futuro probablemente integrarán tecnologías legaltech para hacer los procesos más rápidos y accesibles. Podemos anticipar sistemas de IA que ayuden en la superación de evidencia o en la primera fase de decisiones judiciales, trabajando en conjunto con jueces humanos para mejorar la precisión y la imparcialidad de las resoluciones.

La pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de los tribunales virtuales, donde las audiencias se realizaban a través de videoconferencias. En un futuro, esta práctica podría convertirse en una característica permanente de los tribunales, permitiendo una mayor flexibilidad y reduciendo los costos asociados con la presencia física en el tribunal. La telepresencia no solo facilita la participación de las partes que pueden estar geográficamente dispersas, sino que también permite una mayor inclusión de testigos y expertos que de otra manera no podrían asistir.

Para que los tribunales del futuro funcionen efectivamente con estas nuevas tecnologías, es esencial que los profesionales legales, incluidos jueces y abogados, reciban la formación adecuada, esto quiere decir, que deben estar equipados no solo con conocimientos sobre cómo operan estas herramientas, sino también con una comprensión crítica de sus limitaciones y potenciales sesgos.

Formación en Legaltech: Una ventaja competitiva

Para los profesionales del derecho, entender y manejar estas tecnologías se está convirtiendo en una habilidad esencial. Este entrenamiento ofrece una ventaja competitiva decisiva, preparando a los abogados y otros profesionales legales para enfrentar desafíos contemporáneos y futuros con herramientas tecnológicas avanzadas.

La transformación digital en el derecho no es un fenómeno futuro, sino una realidad actual, por lo que se necesitan programas de formación en legaltech, como es el caso del Máster Legaltech de Aicad Business School. Este programa está diseñado para preparar a los abogados en este nuevo escenario, proporcionando conocimientos avanzados en la aplicación de tecnologías en el ámbito legal.

Esta educación asegura que los profesionales no solo puedan seguir el ritmo de la evolución tecnológica, sino que también lideren en la implementación de estas herramientas en sus prácticas.

La intersección de la tecnología y el derecho está aquí, y es crucial estar preparados para abrazar sus desafíos y oportunidades.

 

Preguntas frecuentes

Legaltech es el uso de tecnología y software para prestar servicios jurídicos y apoyar a la administración de justicia. Va desde la automatización de documentos y el manejo de datos hasta la inteligencia artificial que estima resultados de litigios.

De momento no. Las herramientas actuales necesitan supervisión humana y tienen límites claros. La interpretación de la ley, la negociación y la empatía son capacidades que una máquina replica con dificultad.

Por eso lo más probable es que la tecnología asuma tareas concretas y el abogado conserve el criterio y el trato con el cliente.

Se automatizan tareas rutinarias, como la redacción de documentos legales estándar, y el manejo de grandes volúmenes de datos. También existen programas que ayudan a anticipar el resultado de un caso a partir de precedentes y jurisprudencia.

Todo esto agiliza los procesos y reduce costes, y deja al abogado más tiempo para lo que exige criterio propio. Aun así, estas herramientas requieren supervisión humana y no sustituyen el juicio ni las habilidades interpersonales de un abogado, de modo que un profesional revisa siempre el resultado.

Los más sencillos: aquellos en los que los parámetros son claros y el riesgo de interpretar mal es bajo. Los ejemplos habituales son las disputas de tráfico o un divorcio estándar. Los asuntos complejos, con matices de interpretación o negociación, siguen requiriendo a una persona.

Lo previsible es que los sistemas de IA trabajen junto a jueces humanos, no en su lugar. Podrían ayudar a analizar la evidencia o a preparar una primera fase de la decisión judicial, con el objetivo de mejorar la precisión y la imparcialidad de las resoluciones.

La decisión final seguiría en manos de personas, que además deben conocer las limitaciones de la herramienta que usan.

Aceleró la adopción de los tribunales virtuales: las audiencias pasaron a celebrarse por videoconferencia. Esa práctica podría quedarse de forma permanente en el futuro.

Dan más flexibilidad y reducen los costes de desplazarse a la sede del tribunal. Facilitan que participen partes que están en lugares distintos.

También permiten incorporar a testigos y peritos que, de otro modo, no podrían asistir. Es decir, amplían quién puede intervenir en un proceso sin moverse de su ciudad.

Deben saber cómo funcionan estas herramientas, pero también tener una comprensión crítica de sus límites y de sus posibles sesgos. Sin esa base, un tribunal que incorpore tecnología no funcionará bien. Por eso se necesitan programas de formación específicos en legaltech, dirigidos a abogados y a otros profesionales del sector legal.

Entender y manejar estas tecnologías se está convirtiendo en una habilidad básica del sector. Quien las domina resuelve con más herramientas los retos actuales y futuros, y puede participar en su implantación en su despacho en lugar de limitarse a seguir el ritmo de los demás.

La transformación digital del derecho ya está en marcha, de modo que esta formación diferencia a unos profesionales de otros.

Preocupan la responsabilidad por los errores de una herramienta, la ética de delegar decisiones en un algoritmo y el papel que conserva el abogado en el proceso. Los sesgos de los sistemas son otro punto sensible: si no se conocen, pueden afectar a la imparcialidad que se espera de una resolución.

Por eso la tecnología reduce costes y agiliza trámites, pero no elimina la necesidad de supervisión humana.