¿Cómo proteger mi proyecto?

El acuerdo de confidencialidad

Por más tentados que estemos a callar nuestra idea de empresa, evitando así hacerla vulnerable al robo, vale decir que anular su exposición no es del todo beneficioso, e incluso podría dilatar su implementación. Resulta muy enriquecedor el recibir las impresiones, consejos y, en general, la experiencia de gente innovadora, personas con recursos económicos que puedan interesarse por invertir en nuestro proyecto. Todos esos aportes tan importantes no podremos tenerlos, en el caso de optar por guardar nuestro proyecto, en pos de protegerlo.

En tal sentido, te sugerimos que lo comentes. Pero, cada vez que lo hagas en las reuniones que realices para exponerla, resultaría protector tener un acuerdo de confidencialidad. Es una especie de contrato, que podría redactar un abogado de tu confianza, a fin de que cuente con el carácter legal que requiere para comprometer a esas personas firmantes y que, en caso de cualquier evento vinculado con plagio te servirá de protección legal.

La patente de invención

En el supuesto de que tu idea de empresa esté vinculada con la invención de un producto, lo mejor que puedes hacer es patentarla.

Una idea patentada estará protegida por la exclusividad. En éste caso tendrías el derecho, renovable periódicamente, para comercializarla y durante su vigencia será ésta de tu uso y provecho exclusivo.

Para obtener una patente, es necesario que esa idea sea verdaderamente novedosa, singular, inédita y que le sume un plus a la fabricación, en cuánto a técnica. Las posibilidades de obtener una patente se amplían en proporción a lo diferente, singular y único que sea tu producto.

Las instituciones destinadas a la protección de la propiedad intelectual son quienes te prestarán asesoría y guía en cuánto a pasos a seguir, validez, y demás procedimientos y limitaciones de orden legal que se tengan para la fecha, y así puedas inscribir tu solicitud de forma correcta y apegada al derecho. Para ello, ubica éste organismo en tu ciudad y dirígete a él a fin de comenzar cuanto antes el trámite y patentar tu idea de empresa.

Ejecutar la idea de empresa

Es honesto reconocer en éste punto, que los consejos dados, no nos garantizan al cien por ciento la protección de nuestro proyecto. La verdadera protección se obtiene de la ejecución, o implementación de ésta.

Como mencionamos al inicio, una idea de empresa hecha negocio vale más que cualquier proyecto “crudo”. Las ideas sobran, y los emprendedores no. No esperes a que alguien más lleve a cabo tu sueño y haga fortunas con ella. Ejecuta tu idea y ya estará protegida.

Los grandes no roban

Las grandes corporaciones, a pesar de tener todas las posibilidades para plagiar tu idea, no lo harán.

Contrario a lo que se tiende a pensar, prefieren dejarte emprender. Que puedas testear tu idea de empresa, armes tu equipo de trabajo, inviertas en capacitación y encuentres tus clientes. Ellos prefieren esperar y ver qué tan viable es hacer dinero con ella. Cuándo tome forma, crezca y genere ganancias, es probable que acudan a ti, a fin de hacerte una oferta para comprar tu marca.

Los grandes se fijan en los pequeños para adquirir los activos que han creado, pero cuándo ya están probadas en el mercado.

En conclusión, comencemos por precisar que todos estamos en capacidad de tener ideas, pero no todas son viables. Si crees tener una idea buena de negocio, date prisa y asegúrate de dar los pasos correctos para emprenderla y ejecutarla sin dilaciones.

Acude a grupos de consultores, bajo acuerdo de confidencialidad y déjate orientar por expertos. La asesoría especializada te será de gran utilidad para acortar plazos de implementación. En cuanto te sea posible ejecuta tu idea.

Vale decir que si eres muy bueno, difícilmente seas víctima de plagio. Pero encontrarás, en cambio, personas dispuestas a apoyarte a conseguir el éxito. Si crees que aún no eres todo lo bueno que quisieras, no te preocupes por proteger tu idea de empresa, sino por cultivarte y, así desarrollar proyectos que sean activos potenciales.

Preguntas frecuentes

Es una especie de contrato que puede redactar un abogado de confianza para que tenga carácter legal y comprometa a quienes lo firman. Conviene tenerlo cada vez que se presenta la idea en reuniones, porque en caso de plagio sirve de protección legal. Es lo que respalda al emprendedor si más adelante alguien usa lo que escuchó.

No del todo. Ocultar la idea puede incluso retrasar su puesta en marcha. Comentarla permite recibir impresiones, consejos y experiencia de gente innovadora y de personas con recursos que podrían interesarse en invertir, aportes que se pierden si el proyecto se guarda por completo. Lo prudente es hablar de ella con un acuerdo de confidencialidad firmado.

Cuando está ligada a la invención de un producto. En ese caso, patentarla es lo mejor que se puede hacer para protegerla.

Una idea patentada queda protegida por la exclusividad. Quien la patenta tiene derecho a comercializarla, renovable periódicamente, y durante su vigencia el uso y el provecho del invento son solo suyos.

Debe ser novedosa, singular e inédita y aportar un plus técnico a la fabricación. Cuanto más única sea, más posibilidades hay.

En las instituciones de protección de la propiedad intelectual, que asesoran sobre los pasos, la validez y las limitaciones legales vigentes. Hay que ubicar el organismo de la ciudad y acudir cuanto antes para inscribir la solicitud de forma correcta.

Ejecutarla. Ningún consejo garantiza al cien por ciento la protección del proyecto, y la verdadera defensa se obtiene al implementarlo. Una idea convertida en negocio vale más que cualquier proyecto crudo, porque las ideas sobran y los emprendedores que las llevan a cabo no.

Por eso no conviene esperar a que otro realice el sueño y haga fortuna con él. Quien ejecuta su idea la tiene ya protegida. Y si el emprendedor es muy bueno, difícilmente será víctima de plagio: encontrará más bien gente dispuesta a apoyarle para que tenga éxito.

Porque un plan puede robarse con facilidad y terminaría siendo de quien lo ejecute y no de quien lo creó. Por eso conviene convertirlo en un plan de negocios y avanzar hacia la empresa. Además, el tiempo que pasa entre idea y negocio es una etapa vulnerable, sobre todo si se cuenta a otros.

No suelen hacerlo. Prefieren dejar que el emprendedor pruebe su idea, arme su equipo, invierta en capacitación y encuentre clientes. Esperan a ver si es viable ganar dinero con ella y, cuando el negocio crece y genera ganancias, es probable que se acerquen a ofrecer comprar la marca.

Puede acudir a grupos de consultores, siempre bajo acuerdo de confidencialidad, y dejarse orientar por expertos. La asesoría especializada ayuda a acortar los plazos de implementación.