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Parte de la competitividad en el mercado reside en la proactividad empresarial de una organización. En un entorno laboral cada vez más saturado, con la oferta de productos y servicios similares, bajo las mismas circunstancias, emprender nuevas acciones y generar cambios constructivos es la solución.

De nada sirve esperar los cambios y tomar decisiones, una empresa debe investigar y contar con los conocimientos para visualizar diversas alternativas y saber cómo reaccionar ante ellas, adelantándose a los acontecimientos y panoramas.

La proactividad empresarial es entonces parte del éxito profesional a nivel ejecutivo y empresarial. El comportamiento proactivo siempre traerá consigo consecuencias positivas demostrables tanto para los empleados como para las organizaciones.

Esta actitud proactiva implica asumir pleno control de las actividades, así como tener iniciativa en el desarrollo de acciones creativamente responsables, convirtiendo los problemas y las debilidades en oportunidades de negocio, dándoles solución, adaptando sus virtudes a las condiciones del entorno

La capacidad de proactividad empresarial implica habilidades como la inactiva y el aprendizaje continuo, combinando eficacia con eficiencia, visualizando las posibles demandas del mercado y proyectando la mejor manera de satisfacerlas.

Dentro del proceso proactivo es importante el establecimiento de metas, se necesita ser visionario y previsor.  Ser proactivo significa desarrollar la capacidad de predecir escenarios y diagnosticar soluciones.

Es entonces cuando el comportamiento proactivo se convierte en un factor determinante para la supervivencia y desarrollo de cualquier empresa. Las organizaciones que propician acciones con anticipación generan resultados por encima de los esperados.

Cómo ser alguien con proactividad empresarial

Para convertirte en una persona proactiva no se necesitan fórmulas mágicas ni haber nacido con alguna clase de característica en particular; una persona proactiva se forma con base en el trabajo y el esfuerzo diario.

Las personas que son proactivas no justifican sus actos ni actitudes por las condiciones o el medio ambiente que los rodea, sus capacidades, actitudes y habilidades son consecuencia de sí mismo, es producto de una elección propia que se basa en los valores y pensamiento de cada uno y no es resultado de todo lo que les rodea.

Una persona proactiva es capaz de subordinar sus impulsos, sentimientos y valores; lo que les ayuda a no verse influidos por el ambiente, y tomar sus propias decisiones basadas en la estructura de su pensamiento.

Sin embargo, esto no quiere decir que una persona proactiva no sea capaz de responder a estímulos externos, este tipo de personas pueden tener la influencia de ciertos estímulos externos que puedes ser físicos sociales o psicológicos pero no tendrán la misma influencia sobre ellos, ya que su respuesta es una elección basada en sus valores mas no en los estímulos.

Esta es la razón por la que en los momentos más difíciles se han formado las personas proactivas, son estos momentos los que caracterizan el carácter y la fuerza de estos individuos que les permite contar con la libertad que necesitan para tomar decisiones basadas en el pensamiento no en los sentimientos o en las reacciones primarias que cualquier persona puede tener.

Para una persona con proactividad, tomar la iniciativa significa reconocer la responsabilidad de hacer que las cosas que se necesitan para mejorar sucedan. Es así que cuando hablamos de una persona con iniciativa, hablamos de una persona que no se queda de brazos cruzados esperando a que las cosas sucedan, sino que en cambio, proponen de acuerdo a las necesidades y condiciones que observa a su alrededor; busca qué es lo que puede hacer con los elementos que tiene a su alrededor para poder mejorar una situación.

Por eso las personas que llegan a alcanzar puestos importantes dentro de una empresa o que logran hacer que la empresa dónde trabajan crezca, es porque ofrecen soluciones a problemas que ven en el exterior, y no producen problemas obstáculos o problemas para sí mismos y las personas que le rodean. Una persona con proactividad empresarial siempre buscará tomar la iniciativa para resolver un problema de manera congruente, con los principios correctos y de manera casi inmediata.

Es así que para convertirte en una persona con iniciativa y que además ayude a desarrollar la proactividad empresarial del lugar en el que trabajas, debes dejar de lado un pensamiento negativo y debes buscar soluciones amigables y necesarias para problemas que se encuentran a tu alrededor, que entorpecen el desarrollo laboral o que no te permiten desarrollar correctamente tus metas laborales.

Cómo desarrollar la proactividad empresarial en el trabajo

Para los investigadores expertos en el tema laboral, la forma de medir la proactividad de un empleado es a través de las evaluaciones del desempeño de cada uno de ellos; en estas evaluaciones se determina la iniciativa de cada persona, a través de la generación de ideas y el liderazgo que tengan en el cargo que desempeñan y que además ayude a mejorar la situación laboral de las empresas.

Sin embargo, las mejores empresas no se limitan a medir ciertas competencias y habilidades; sino que además  ofrecen el ambiente propicio para que estas personas se desarrollen, propongan nuevos proyectos y los lleven a cabo para que la empresa pueda ofrecer una ventaja competitiva en el mercado.

Una empresa con verdadera proactividad, llevará a cabo planeaciones estratégicas de manera regular, de esa forma tendrán una visión panorámica del futuro de la empresa así como un análisis de la situación actual del negocio.

 

Máster en Dirección y Gestión de Pymes