La orientación laboral es un proceso formal que tiene como finalidad establecer unos objetivos, fomentar determinadas actitudes y desarrollar estrategias de intervención, de cara a la inserción laboral de las personas en búsqueda activa de empleo.

Esta definición de orientación laboral como proceso formal no es gratuita, ya que las finalidades que aquí presentamos pueden ser adquiridas también en un proceso informal a lo largo de las experiencias vitales de los sujetos.

En cualquier práctica de la orientación laboral se distinguen cuatro elementos clave que se configuran como sistema interrelacionado: planificación, habilidades, motivación e información.

  1. Planificación:Contempla todos aquellos aspectos relacionados con los objetivos de los/las desempleados/as y con las estrategias a desarrollar para alcanzarlos. Las metas que una persona se pone para conseguir un trabajo pueden ser objetivos de tipo profesional o de búsqueda. Cualquier proceso de orientación laboral que se puede llevar a cabo en los servicios de orientación, tiende al establecimiento de objetivos. (Objetivos laborales: aquellas profesiones o puestos laborales con los que el sujeto desea su inserción laboral). Estos objetivos deben ser establecidos por la propia persona, pues es la propia persona quien tiene que actuar posteriormente para su consecución.
  2. Información:El tratamiento de la información, su actualización y selección, son tareas fundamentales en la búsqueda de empleo. En este sentido cobra una importancia cada vez más relevante el uso de las nuevas tecnologías para optimizar la búsqueda de empleo.
  3. Habilidades:Buscar trabajo implica casi siempre realizar una serie de tareas para las que muchas personas no se encuentran especialmente capacitadas. Redactar un currículum o una carta de presentación, realizar una entrevista o enfrentarse a una entrevista de selección exigen cierto entrenamiento para maximizar los resultados.
  4. Motivación:En este elemento se podrían incluir técnicas para trabajar con la ansiedad o intervenciones que ayuden al cambio de actitud mediante el trabajo con las expectativas, la construcción positiva de objetivos o los refuerzos a las tareas de búsqueda de empleo.

Las funciones laborales ayudan a decidir: es básico, dentro del proceso de orientación laboral, sacar a la luz aquella o aquellas funciones laborales básicas que ayudan a los individuos a decidir unas profesioneselegir unos determinados puestos, o adaptarse a las circunstancias del mercado y de los empleos disponibles.

El mercado laboral: El mercado laboral tiene unas características que normalmente son desconocidas por los ciudadanos. Las tendencias del mercado tanto en la localidad como en entornos más alejados, los valores que dan lugar a nuevas actividades o a la transformación de las mismas, las actividades económicas que tienen más auge, los mecanismos de acceso, los requisitos exigidos, arrojan una información a los usuarios del servicio de orientación laboral que influye de forma determinante en el planteamiento de sus objetivos, en la formulación de actitudes y en el despliegue de estrategias.

Los puestos más demandados: Es la concreción y organización de la información obtenida anteriormente, establecida en profesiones, puestos, empleos y actividades económicas, que permite fijar los objetivos laborales.

El proceso orientador es cuestión de actitud: Las actitudes que se han de explotar a lo largo del proceso orientador son básicamente las siguientes:

Iniciativa: Una iniciativa que permita llevar a cabo las múltiples tareas que lleva consigo la puesta en marcha de proyectos de búsqueda de empleo o de autoempleo.

Confianza: Confianza que permite a los individuos mejorar su autoestima y afianzar su motivación.

Esfuerzo: El esfuerzo que nace de una información realista de las dificultades del mercado laboral y que justifica, al mismo tiempo, la actitud de confianza en uno/a mismo/a y de iniciativa.

Relacional: Tomar una actitud que evite el aislamiento y permita percibir los escenarios de trabajo como marcos sociales de relaciones.

El proceso orientador implica marcarse objetivos y seguir una estrategia; a lo largo del proceso de orientación laboral se harán visibles igualmente las diferentes estrategias de inserción que acompañan metodológicamente a los objetivos y a las actitudes. Vienen a constituir los planes para que los sujetos alcancen aquello que se han propuesto. De hecho la fijación de unos determinados objetivos y no otros, implica ya un cierto posicionamiento estratégico.

Básicamente los ítems a los que daría lugar un tipo de estrategia u otro serían los siguientes:

  • Trabajo por cuenta ajena
  • Sólo, o en equipo
  • Dentro o fuera del territorio vivencial
  • Con uno o con varios objetivos a la vez
  • Tamaño y tipo de empresas

Orientación laboral: Conclusión:

Finalmente es importante saber que la orientación laboral permite que las personas involucren en la autodirección la persistencia para reconocer y premiar los resultados obtenidos por la organización. Las personas establecen retos de mejoramiento y superación para decidir cuanta energía involucrar en las actividades que facilitan alcanzar los logros. La orientación  laboral tiene incidencia en la cultura de las organizaciones cambiantes. Se espera que tanto las personas como las empresas valoren la importancia de sus acciones para la consecución de los resultados finales. El modelo de orientación laboral propuesto maneja la trilogía persona, acción, resultado que por medio del deseo permite el éxito de la organización a través del establecimiento es estándares.

 

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