¿Por qué se demandan nuevas habilidades sociales y actitudes concretas en las empresas?
En el siglo XXI nos enfrentamos a un nuevo paradigma económico y social, un entorno globalizado pero que demanda cercanía, con grandes dosis de incertidumbre, con un consumidor cada vez más informado, que quiere interactuar con la empresa, con grandes retos medioambientales y sociales y con contextos tan cambiantes como, a menudo, turbulentos. Una situación en la que, para conseguir una ventaja competitiva en el mercado, no sólo hemos de saber fabricar el producto sino conocer y cumplir con las expectativas del cliente (interno o externo), de los accionistas, de la sociedad, del medio ambiente, etc. Y éstos son retos que requieren de mucha inteligencia social en nuestras empresas.
Aunque cada caso y cada contexto serán únicos, podemos destacar cinco habilidades sociales de utilidad para las corporaciones:
La capacidad de comunicación
Sin una comunicación fluida no es posible mantener climas laborales positivos, es más difícil influir en las decisiones del cliente, negociar con interlocutores o, simplemente, transmitir la información oportuna en el momento adecuado. Una comunicación fluida, verbal y no verbal, engrasa las estructuras de las organizaciones y permite un funcionamiento eficiente. Escuchar activamente, empatizar con el/la interlocutor/a, ser asertivo/a y mostrar expresividad e interés de manera sincera y equilibrada son algunos consejos básicos para contar con esta habilidad social.
El liderazgo
Como capacidad para influir a las personas en sus comportamientos y dirigirlos hacia el objetivo común. Aunque es cierto que muchas personas nacen con unas habilidades de liderazgo casi innatas, también puede practicarse esta habilidad tan necesaria en los grupos de trabajo. Trabajar aspectos como la capacidad de, trabajar en equipo, delegar, dar feedback, saber motivar, determinar objetivos, metas y prioridades, ser flexible o transmitir confianza a nuestros colaboradores, son puntos clave para mejorar nuestro liderazgo.
La flexibilidad
Entendida no sólo como la capacidad para adaptarse a distintas situaciones no siempre positivas sino también relacionada con la orientación al cambio y con la negociación. Y, ligando con esta habilidad hablaríamos de la creatividad y la capacidad de innovación, como aquella habilidad social que nos capacita para generar ideas nuevas que aporten valor, de hacer las cosas de manera diferente para hacerlas mejor. La creatividad y la innovación pueden trabajarse con multitud de técnicas y dinámicas (mapas mentales, lluvias de ideas, entre otros) pero algunos consejos básicos para fomentar esta habilidad tienen más que ver con: limpiar nuestra mente de creencias limitantes, aprender a cuestionar el qué, el cómo y el porqué de nuestras actividades, leer, conocer e intercambiar experiencias y, entre otras más, divertirse y relajarse. El estrés es un gran aniquilador de la creatividad.
La resiliencia
Este término, tomado de la física, nos habla de la capacidad humana para enfrentarnos a adversidades y no sólo superarlas sino salir fortalecido. Una organización resiliente es aquella que se enfrenta a la incertidumbre, a las crisis, a situaciones críticas y no sólo las superan, sino que logra transformarse en positivo a raíz de estos acontecimientos. La resiliencia como habilidad social que hemos de tener en las organizaciones está ligada con actitudes de tenacidad, esfuerzo, optimismo y superación.
La capacidad para trabajar con ilusión y con pasión
Los ingredientes mágicos. La ilusión sería la esperanza de lograr alcanzar un objetivo deseado y atractivo. Algo muy ligado a la motivación y al compromiso a la hora de trasponer el concepto al mundo de la empresa. La pasión es un sentimiento intenso que nos orienta la voluntad hacia alguien o algo. Nuevamente, una actitud ligada a la motivación. La pasión es el motor de la perseverancia y de la orientación al logro de resultados. Cómo trabajar estos ítems es algo complejo pero que podemos asociar al optimismo.
Generalmente las organizaciones excelentes están conformadas por equipos de alto rendimiento y con una importante dosis de inteligencia emocional. Las habilidades sociales se entrenan y son, en gran medida, la palanca de transformación y crecimiento de nuestras empresas. No hay tiempo que perder. A practicar!
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las cinco habilidades sociales más útiles para las empresas?
- La capacidad de comunicación.
- El liderazgo.
- La flexibilidad, ligada a la creatividad y la innovación.
- La resiliencia.
- La capacidad de trabajar con ilusión y con pasión.
Cada caso y cada contexto son únicos, pero estas cinco sirven de referencia a casi cualquier organización.
¿Qué consejos básicos mejoran la comunicación en el trabajo?
Escuchar activamente, empatizar con el interlocutor, ser asertivo y mostrar expresividad e interés de manera sincera y equilibrada. Sin una comunicación fluida, verbal y no verbal, es difícil mantener un buen clima laboral, influir en las decisiones del cliente, negociar o transmitir la información en el momento adecuado.
¿Se nace con liderazgo o se puede entrenar?
Muchas personas nacen con habilidades de liderazgo casi innatas, pero esta capacidad también se practica y se mejora, algo muy necesario en los grupos de trabajo.
¿Qué aspectos hay que trabajar para mejorar el liderazgo?
El liderazgo es la capacidad de influir en el comportamiento de otras personas y dirigirlas hacia un objetivo común. Para mejorarlo conviene trabajar:
- El trabajo en equipo y la delegación.
- El feedback y la motivación.
- La definición de objetivos, metas y prioridades.
- La flexibilidad y la confianza que se transmite a los colaboradores.
¿Qué es la flexibilidad como habilidad social?
Es la capacidad de adaptarse a situaciones distintas, no siempre positivas. Está relacionada con la orientación al cambio y con la negociación.
¿Cómo se puede fomentar la creatividad y la innovación en un equipo?
Existen técnicas y dinámicas como los mapas mentales y las lluvias de ideas. Algunos consejos básicos son limpiar la mente de creencias limitantes y cuestionar el qué, el cómo y el porqué de cada actividad.
También ayudan leer, conocer e intercambiar experiencias, y divertirse y relajarse. La creatividad es la habilidad de generar ideas nuevas que aporten valor, o de hacer las cosas de manera diferente para hacerlas mejor. El estrés, en cambio, la aniquila y por eso se recomienda relajarse.
¿Qué es la resiliencia y cuándo se considera resiliente a una organización?
El término procede de la física y designa la capacidad de enfrentarse a las adversidades y no solo superarlas, sino salir fortalecido. Una organización resiliente es la que afronta la incertidumbre y las crisis y se transforma en positivo a raíz de ellas. Esta habilidad se vincula con la tenacidad, el esfuerzo, el optimismo y la superación.
¿Qué diferencia hay entre trabajar con ilusión y trabajar con pasión?
La ilusión es la esperanza de alcanzar un objetivo deseado y atractivo, y se relaciona con la motivación y el compromiso. La pasión es un sentimiento intenso que orienta la voluntad hacia algo o alguien, y es el motor de la perseverancia y de la orientación al logro de resultados.
Ambas están ligadas a la motivación. Entrenarlas es complejo, pero se pueden asociar al optimismo.
¿Qué se entiende por habilidades sociales y personales en el ámbito empresarial?
Son un conjunto de estrategias aprendidas que ayudan a actuar y a relacionarse con los demás de manera eficaz y orientada a conseguir las propias metas. Las empresas ya no se conforman con profesionales de grandes conocimientos técnicos.
¿Qué caracteriza a las organizaciones excelentes?
Están formadas por equipos de alto rendimiento con una importante dosis de inteligencia emocional. Las habilidades sociales se entrenan y son en gran medida la palanca de transformación y crecimiento de las empresas.




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