Una economía verde "no es algo que se deba temer, sino una oportunidad para ser abrazada", dijo el lunes el secretario general de la ONU, António Guterres, en la conferencia climática de la ONU COP25 en Madrid. Los expertos coinciden que las tareas son muchas, los plazos son ajustados, cada elemento es importante para alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.

La COP25 marca el comienzo de un proceso de 12 meses para revisar las contribuciones determinadas a nivel nacional o NDC de los países (los compromisos contraídos en virtud del Acuerdo Climático de París 2015 ), y garantizar que sean lo suficientemente ambiciosos como para vencer la emergencia climática. La intención declarada de unos 70 países de presentar NDC mejoradas en 2020, con 65 países y grandes economías comprometiéndose a trabajar por emisiones netas cero para 2050, mientras que los gobiernos e inversores se están alejando de los combustibles fósiles, también se mencionaron como signos positivos.

 

Los operadores se mueven. El anuncio de Repsol esta semana de que eliminará las emisiones de su negocio para 2050 arroja el guante a los competidores a medida que las grandes compañías petroleras se enfrentan a la creciente presión de los inversores para limpiar su acto. Las grandes empresas europeas Royal Dutch Shell y Total ya han establecido objetivos de emisiones en respuesta al Acuerdo de París, pero el plan de Repsol es el más ambicioso con diferencia. Eso pone la responsabilidad de sus rivales para mostrar a los accionistas que pueden seguir el ritmo de la transición energética sin sacrificar generosos retornos. 

Es verdad: Repsol se ha puesto por delante de la manada como ha sugerido Irene Himona, analista de Societe Generale SA en Londres. El productor español de petróleo planea borrar todas las emisiones de gases de efecto invernadero de sus propias operaciones y sus clientes para mediados de siglo, con su unidad de exploración y producción centrada en el valor en lugar del crecimiento de la producción. La compañía también revisó su visión a largo plazo del valor de los activos de petróleo y gas en un mundo descarbonizado, lo que resultó en un cargo contable de 4.800 millones de euros.

Repsol también aprobó nuevas inversiones en proyectos solares y eólicos con una capacidad combinada de 1.600 megavatios. Se encuentra entre varias compañías petroleras europeas que invierten en energía más limpia, con Shell, Total y BP Plc expandiéndose en energías renovables, carga de automóviles eléctricos y tecnología de baterías. Sin embargo, los jugadores más grandes pueden tener dificultades para igualar las ambiciones de Repsol, según Himona de SocGen. Shell es aproximadamente 10 veces más grande que Repsol, desde su escala de balance hasta el número de estaciones de servicio.

Desde el 1 de enero de 2020 ha entrado en vigor en la Unión Europea un nuevo reglamento de la electricidad que busca asentar las bases de una futura unión energética de todos los países de la Unión Europea así como alcanzar los objetivos acordados en el Acuerdo de París. Recoge, como medidas más destacables, lo siguiente:

1. Los precios siempre se formarán en función de la oferta y la demanda. Se evitarán todas las acciones que lo impidan o eviten.

2. Las nuevas normas del mercado facilitarán la aparición de una generación más sostenible.

3. Los clientes tendrán la posibilidad de beneficiarse de oportunidades de mercado y de una mayor competencia en los mercados minoristas.

4. Se hará posible la descarbonización del sistema eléctrico y, por tanto, del aumento de la producción de electricidad mediante fuentes de energía renovables. Para ello habrá inversiones a largo plazo para un sistema sin emisiones de carbono y que pueda almacenar una cantidad de energía tal para garantizar la autosuficiencia.

5. Se va a proceder a eliminar paulatinamente todos los obstáculos que haya en los flujos transfronterizos de la electricidad.

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