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Todos tuvimos jefes, ocupando mandos intermedios, que hacían que mirar hacia delante e ir a trabajar diera gusto. El tipo de líder que uno quiere imitar, a la hora en que uno mismo se convirtió en jefe. Claro, también tuvimos de los otros. Pero de ellos no hablemos ahora.

Mandos intermedios: Como destacar del resto

El punto es que hay muchas actitudes que uno puede adoptar para convertirse en mejores mandos intermedios. Todo comienza con una serie de hábitos diarios que podemos adoptar, ninguno de ellos difíciles de aplicar, si pones tu mente a trabajar en ello.

Aquí, una lista con las conductas cruciales que te convertirán cada día en un mejor jefe.

  1. Sentido del humor

No. No se trata de que hagas chistes, pero los grandes mandos intermedios aprecian el buen humor de sus subalternos. Es importante porque esto les permite mantener el ánimo en alto, incluso en situaciones críticas. Seguramente ese problema que tenemos hoy puede convertirse en el comentario gracioso de mañana.

  1. Compartir la visión

Por supuesto, esto siempre que tengas una visión. Compartirla significa hacerla accesible a tu equipo, explicable, y clara para cada uno de sus miembros. ¿De otro modo, como harán tus empleados para saber detrás de qué están trabajando?

  1. La compañía es más grande que una sola persona

Nadie quiere trabajar para mandos intermedios que crean ser más que la empresa o sus empleados. Los grandes jefes demuestra cómo valoran a su gente y la marca, más que a ellos mismos.

  1. Entienden que la gente tiene vida personal

Los buenos mandos intermedios enfatizan la necesidad de su equipo de tener compromisos fuera de la empresa; cuidar a sus hijos, asistir a consultas médicas, vacaciones, etc. Los buenos jefes esperan dedicación al trabajo de parte de los trabajadores pero comprenden que y esperan igual dedicación a los aspectos importantes de su vida.

  1. Los buenos mandos intermedios crean nuevos jefes

Los buenos líderes pueden reunir un número considerable de seguidores, pero los líderes realmente extraordinarios, demuestran su grandeza ayudando a otros a convertirse en personas dignas de ser seguidas. El modo más sencillo de lograr eso es, en un día cualquiera, demostrar confianza, fe, y apoyando el desarrollo de los miembros de tu equipo.

  1. Toman enserio el término “delegar”

Los mandos intermedios que se precien aprenden a delegar. Esto redunda en su necesidad de contratar grandes talentos, en los que sienta que eventualmente podrá delegar. Los grandes militares sostienen que el personal es más importante que el trabajo por realizar.

  1. Comparten el cédito

Entender que todos necesitan escuchar que su contribución es valorada y apreciada, es virtud de los mandos intermedios. Quienes buscan la oportunidad para poder dar créditos a los miembros de su grupo.

  1. Sabe reparar sus errores

Una mala contratación es en parte culpa de los mandos intermedios. Así es que lo buenos jefes remedian sus fallas, terminando una mala contratación de modo justo, ético y legal.

  1. Aceptan la culpa

Los errores no son necesariamente algo malo, mientras que las personas aprendan de ellos y sepan corregir la dirección mientras despiertan. Aun así, es importante que los mandos intermedios sepan reconocer en esos momentos sus debilidades, sin importar si toda la culpa cae sobre sus hombros.

  1. Celebran las victorias

Nadie quiere trabajar en un lugar donde el reconocimiento para un buen trabajador sea darle más trabajo. Los buenos líderes evitan ser ese tipo de persona.

  1. Toman decisiones

Tomar decisiones difíciles son usualmente las mejores; son el tipo de elecciones que algunos necesitan tomar desesperadamente.

  1. Saben de lo que hablan

Idealmente, los mandos intermedios deberían tener un campo de experiencia del que conozca todo, y subalternos que posean aún más conocimiento que sus propios jefes, en el mismo tema. Lo que hará diferente al jefe del empleado es la capacidad de tomar decisiones y liderar del primero sobre el último.

  1. Demuestra confianza

La habilidad sin confianza es la receta perfecta para el desastre, pero los mandos intermedios de los que hablamos hoy, son capaces de demostrar a su equipo que creen en sí mismos, en su equipo y en la misión de la compañía.

  1. Respetan el tiempo de los demás

Esto significa se siempre puntual, y cuando no puede hacerlo por sí solo, configura su Smartphone, Tablet, ordenador, y hasta tiene tomado el tiempo que le llevará terminar con cada reunión o discurso. El cronometra todo. Pero no exagera.

  1. Tienen claro cuándo deben presionar

Algunas veces las palabras más motivadoras que los mandos intermedios pueden dedicarnos son críticas, “Creo que podrías hacerlo mejor”.

  1. Sabe cuándo retroceder

Está bien visto cuando los mandos intermedios piden a sus empleados que aumenten el esfuerzo en ciertas tareas, pero recuerda que los líderes que valen la pena recordar tienen una inteligencia emocional capaz de hacerles notar cuando presionan demasiado. Aprender a ajustar, es de sabios.

 

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