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Si bien un gran liderazgo, en cierta medida, puede ser personal y subjetivo para el seguidor, existen principios universales con los que no puedes discutir (pero puedes intentarlo). Hablando de los líderes del pensamiento y académicos, aquí hay seis rasgos que siguen apareciendo una y otra vez en la literatura de liderazgo y en los éxitos de ventas.

¿Cuáles son los atributos definitorios de los grandes líderes? Esa es la vieja pregunta que los líderes de los estudiosos y los eruditos han tratado de responder en montañas de libros.

Cuáles son las cualidades del liderazgo

  1. Se conectan excepcionalmente bien con las personas.

Los líderes fuertes se conectan con los demás con facilidad mostrando su humanidad. Aceptan que no son perfectos y que cometen errores (¡y admitirán haberlos hecho!). Si el líder modela la autenticidad, entonces, cuando los empleados cometen errores, es seguro para ellos arriesgarse a ser lo suficientemente abiertos como para decir: “Oye, jefe, me equivoqué”.

  1. Involucra a todo tipo de personas y las hace sentir psicológicamente seguras.

No hay guardabosques solitarios en el liderazgo o una cultura de liderazgo de alto rendimiento. Los buenos líderes tienen como objetivo crear un entorno diverso de personas con diferentes formas de hacer las cosas y ver el mundo; expulsan el miedo de la habitación y permiten que se tomen riesgos; y permiten que las personas se sientan seguras para ejercer su creatividad, comunicar sus ideas abiertamente y contribuir a las decisiones más importantes. Porque hay confianza allí, no miedo. Comunica a los empleados una sensación de “Oye, todos estamos en esto juntos”.

  1. Muestra compasión

Es una tendencia natural querer ayudar a otros, aliviar el sufrimiento de las personas. Si bien las personas empáticas tienen la capacidad de sentir lo que otros sienten, la compasión es una forma más objetiva de empatía. Es sentir lo que otros sienten, pero llevándolo a otro nivel haciendo todo lo que esté a su alcance para eliminar los obstáculos que se interponen en su camino. Los estudios documentan y verifican extensamente que la “gestión compasiva” conduce a un alto rendimiento organizacional, innovación, retención de clientes y rentabilidad, y menos rotación de personal.

  1. Desafían sus propias suposiciones.

Los grandes líderes pueden ser inteligentes y saber mucho, pero son lo suficientemente humildes como para reconocer que hay personas más inteligentes en la sala de las que pueden aprender. No se limitan a las opiniones y aportes fuera de los propios. Se rodean de diversas perspectivas para ayudarlos a responder preguntas como “¿Cómo sé que mi decisión es la correcta?” o “¿Hay un mejor curso de acción?”.

  1. Son radicalmente transparentes.

La transparencia promueve una cultura abierta de respeto, apertura y dignidad, sin las usuales metáforas corporativas tóxicas como las puñaladas por la espalda, los chismes y arrojar a la gente debajo del autobús. El negocio para él siempre será sobre el equipo, sobre relaciones sólidas, colaboración y, para no olvidar, obtener resultados. Pero los líderes transparentes van más allá de los comportamientos auto transparentes: Permiten que otros expresen su opinión y fomentan la honestidad emocional y las conversaciones incómodas en las salas de juntas y conferencias.

  1. Son máquinas de aprendizaje.

Los grandes líderes reconocen que estamos en una era de progreso tecnológico sin precedentes. Desarrollan su propia competencia mediante el aprendizaje continuo y la recopilación de conocimientos en múltiples campos, no solo los suyos. También defienden un “espíritu de aprendizaje” dentro de la organización, enviando un mensaje claro a los trabajadores del conocimiento; “hacer crecer a nuestra gente es una de nuestras principales prioridades”.

  1. Tienen mentores y los escogen con cuidado.

Los grandes líderes se rodean de sabios a los que pueden acercarse para obtener sabiduría y comentarios honestos. También eligen a sus mentores con cuidado porque recibir consejos de las personas equivocadas podría limitar su carrera y una mala jugada. Encuentran mentores probados y con un alto grado de integridad que ellos y otros admiran y desean emular.

  1. Construyen relaciones fuertes.

Los practicantes de liderazgo predican esta ad nauseam, pero a menudo cae en oídos sordos. Para aquellos que valoran las relaciones auténticas, verán tremendas diferencias en cómo responden tanto los empleados como los clientes. Necesitan ser conocedores sobre cómo construir relaciones, cómo cultivar las cosas en crecimiento y en evolución, desarrollando sus habilidades para escuchar, comunicar y facilitar los grupos, porque estos son los talentos que construyen relaciones sólidas”.

  1. Sirven a otros.

El liderazgo no está dictando, ordenando o imponiendo. Está sirviendo a los demás (sí, a sus clientes, pero especialmente a sus empleados). Está empoderando a otros para lograr sus objetivos, sacando lo mejor de las personas, poniendo sus necesidades por delante de las suyas y ayudando a las personas a desarrollarse y alcanzar su máximo potencial. Llamamos a este liderazgo siervo, una de las plataformas más altas para mostrar su éxito como líderes.

 

Habilidades Imprescindibles para Ejercer el Liderazgo