Es un método de marketing digital en el que se paga para que una plataforma muestre un anuncio. Puede ser un texto simple o un vídeo, y aparece en el feed, en la sección de noticias o en las barras laterales.

Funciona como una subasta en la que los anunciantes compiten por la atención del usuario. La red social elige el anuncio según los intereses, el comportamiento y el perfil de cada persona. Pesan tanto el monto de la oferta como la calidad del anuncio, y el criterio exacto cambia según la plataforma.

Al preparar el anuncio en la plataforma se especifica a quién va dirigido, cuánto presupuesto se destina y cuánto tiempo estará activo. Con esos tres datos la red social puede empezar a mostrarlo.

El anuncio de búsqueda se muestra cuando alguien busca activamente una palabra clave concreta. El anuncio gráfico, en cambio, se muestra por criterios de orientación como la ubicación geográfica o los intereses de la persona, aunque no haya buscado nada. Ambos tipos se pagan, pero llegan a la persona por caminos distintos.

Se distinguen por la forma en que se muestran y por el objetivo que persiguen. Los más habituales son estos:

  • Anuncios de búsqueda, que salen en los resultados de motores como Google a partir de palabras clave.
  • Anuncios de display, en forma de banners o imágenes dentro de sitios web.
  • Anuncios de vídeo, que aparecen antes, durante o después de un vídeo, por ejemplo en YouTube.
  • Anuncios en redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok.
  • Anuncios de correo electrónico, que llegan a la bandeja de entrada.
  • Anuncios en plataformas de venta online como Mercado Libre o un marketplace.

Puede serlo. Las redes ofrecen una audiencia grande y una segmentación por edad, ubicación e intereses, y el coste de la publicidad pagada es bajo frente a los medios tradicionales. Aun así, la rentabilidad depende de cómo se planifique la campaña.

Primero, una estrategia publicitaria bien diseñada. Los objetivos de la campaña deben estar definidos, igual que la audiencia a la que se quiere llegar. El anuncio, además, tiene que resultar relevante y atractivo para esas personas.

Por último, el mensaje debe ser coherente con lo que transmite la marca o el negocio. Un anuncio vistoso que no encaja con la identidad de la marca rinde menos que uno alineado con ella.

Porque la competencia es alta y muchos anunciantes pelean por la misma atención. Quien quiere resaltar y alcanzar más audiencia tiene que subir su inversión. El dinero solo no basta: debe ir acompañado de una estrategia coherente con el mensaje de la marca.

Permite llegar a personas que no siguen la cuenta o que todavía no conocen la marca. Una publicación orgánica queda limitada a quienes ya están dentro del perfil, mientras que un anuncio se dirige a un público específico elegido por el anunciante, con criterios como la edad, la ubicación o los intereses.

Aparecen dentro de plataformas de vídeo como YouTube. Pueden mostrarse antes del contenido, durante la reproducción o al terminar.