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Muchas veces, conseguir un buen desarrollo de habilidades, es el resultado de la repetición de comportamientos. Ya Aristóteles mismo decía que el éxito es un hábito, no una acción. A continuación, una lista de costumbres mentales que bien utilizadas, te guiarán a cultivar la habilidad de alcanzar las metas más altas con comodidad.

  1. Visualización de metas en el desarrollo de habilidades.

¿Eres bueno utilizando tus pensamientos para enfocar tus metas? El mejor modo de aplicar este recurso, es visualizar todo lo que deseas como si ya lo estuvieras obteniendo. Luego de utilizar esta herramienta durante un tiempo, verás que es aplicable a los deportes, el trabajo, proyectos empresariales, o cualquiera sea el logro que quieras concretar.

No hay forma correcta o incorrecta de visualizar tus objetivos, en el momento del desarrollo de habilidades. Es una cuestión de dejar de lado el tiempo cada mañana o noche para cerrar los ojos y reproducir una película en tu mente sobre cómo será tu vida cuando hayas logrado tu sueño.

Esta práctica prepara tu mente para creer que tu objetivo final ya ha sucedido, así que cuando llegue el momento de actuar, estás seguro y preparado.

  1. Actualiza tus cintas mentales.

Todos tenemos viejas cintas en nuestra cabeza que reproducimos cada vez que surge una nueva oportunidad. Hay quienes, durante décadas, refuerzan ideas negativas en sus mentes que no le permiten encarar nuevos proyectos, ni avanzar en sus objetivos. Simplemente se dejaban influenciar por estas cintas, en algún momento importante, como una reunión para un nuevo negocio, y se convencían de que no había posibilidad de tener éxito para alcanzar lo deseado.

Si eres de estas personas, en pleno desarrollo de habilidades te darás cuenta que esas viejas ideas ya no son útiles y sólo se interponen en tu camino. Deberás aprender a viajar a aquel lugar de tu mente donde guardas estas grabaciones y actualizar su contenido. Cambia las ideas de inseguridad o poca valoración por expresiones como; “¡Soy increíble!”, o “¡Muestra de lo que estás hecho!”

Este tipo de cambio de actitud, suele ser de las herramientas que contribuirán con mayor efectividad a tu éxito.

  1. Vuelve a armar tus creencias con solo cinco minutos por día.

Si bien la visualización y la fijación de metas son esenciales, una práctica simple y diaria puede hacer realidad tus objetivos. Dedica cinco minutos cada día para escribir tus metas en tiempo presente con un resultado específico, como si ya las hubieras conseguido.

El acto de escribir y reescribir tus objetivos diariamente desde la memoria reconecta tu sistema nervioso para crear una singularidad única de enfoque. También te da una claridad total sobre en qué debes enfocarte a nivel subconsciente cada día.

  1. Llega antes.

La puntualidad por sí sola te llevará muy lejos en la vida. Proponte llegar temprano a todo. En un principio, puede que no lo percibas, pero te estarás preparando para convertirte en un exitoso hombre o mujer de negocios.

La expresión “Quien llega tarde no venderá”, es muy cierta. Llegar tarde a una reunión inevitablemente inicia la discusión con el pie equivocado. Es muy difícil recuperarse de esa mala primera impresión. Llegar tarde esencialmente dice: “Mi tiempo es más importante que el tuyo”. Estas son palabras que ningún hombre de negocios quiere escuchar.

Para aquellos ocupados del desarrollo de habilidades esenciales como esta y están constantemente retrasados, el consejo es hacer un esfuerzo consciente para llegar 15 minutos antes a todo lo que hagan. Ya sea su clase de gimnasia, una reserva de cena o la reunión de negocios de sus sueños, llega temprano.

Esto te dará tiempo para recoger ideas y calmar cualquier sentimiento de ansiedad que pueda haber en el ambiente.

  1. El “No” también tiene su valor

Todos anhelan escuchar “Sí”, pero la forma en que manejas escuchar “No” te definirá como empresario exitoso. La mayoría de las personas solo fijan su mira en los “Sí” a lo largo de su día; se preocupan cuando oyen un “No” y se sienten desinflados cuando esto sucede. Pero al tratar de evitar el “No”, ejerces demasiada presión sobre ti mismo, dejándote tenso, no divirtiéndote y, en última instancia, te sentirás en menor medida ganador.

Aprende que el “No” es una parte importante del “Sí”. Inténtalo. En lugar de evitar “No”, aprende a ir a por él. Conviértelo en tu objetivo principal a alcanzar cada día. La diferencia entre “No querer” y “No evitar” marcará la diferencia. Verás que tu miedo natural al rechazo prácticamente desaparecerá. Te volverás mejor, más rápido y harás mucho más dinero.

Recuerda que todos los “Sí” que quieres están enterrados en un mar de “No”. Establece un objetivo para saber a cuántos “No” debes apuntar cada día. “¡Ve por el no!” Como resultado del desarrollo de habilidades que encaras, se convertirá en el hábito número uno que construya tu imperio.

  1. Elimina todas las distracciones.

Con tantas distracciones disponibles, la verdadera esencia del progreso es el pensamiento profundo, junto con la simplicidad. Para lograr la simplicidad, debes eliminar aquello que no necesitas. Haz una prueba: lleva un registro de tus actividades diarias durante unos días. Después de cierto período, evalúa. Te sorprenderá la cantidad de distracciones innecesarias que consumen tiempo en tu vida. Elimina estas distracciones y tendrás tiempo para el profundo pensamiento que cambia la vida y los profundos avances en tu carrera que solo pueden lograrse si les das espacio.

  1. Métete en una burbuja.

Para buscar la excelencia en el desarrollo de habilidades, a veces tienes que distanciarte del promedio, no todo sucede en la televisión, o en cada una de las distracciones en las que tus amigos puedan estar inmersos en este momento. En última instancia, la voluntad de hacer los sacrificios sociales necesarios para priorizar tu misión te ayudará a tener éxito. Cuando logres este objetivo, harás muchas conexiones más valiosas, quienes quieran que ganes y que tu negocio prospere. Enfoca tu tiempo en las cosas que importan; cambiarás toda tu perspectiva sobre las personas y los negocios.

  1. Invierte en ti mismo y actúa.

El éxito es la capacidad de hacer lo que amas todos los días. Para acceder a él, debes saber lo que amas, quién eres en lo más profundo y ser lo suficientemente valiente como para actuar. Invertir en ti mismo para el desarrollo de habilidades requiere perseverancia y determinación. Puedes hacer cualquier cosa que te propongas, pero para alcanzar tus objetivos, debes estar dispuesto a enfrentar tus miedos. Puede que sientas temor de hacer este tipo de inversión. Sin embargo, no hacerlo en uno mismo es peor, una vez que te das cuenta de lo que te ha costado tu inacción: oportunidad, tiempo, aprendizaje y tu potencial. La única diferencia entre quién eres y quién quieres ser, son las decisiones que tomes para pasar a la acción.

 

Desarrollo de Habilidades para la Gestión de Sí Mismo