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Aprendemos que cerrar un negocio, es sinónimo de fracaso. Pero la verdad, podría ser la mejor oportunidad para reorganizarte y escalar hacia el éxito. Proyectar estrategias, concebir una marca y encender el motor de las ganancias puede representar una montaña rusa de desafíos, en el día a día de una empresa.

Entre estas subidas y bajadas hay indicadores que, de forma objetiva, te guiarán en la toma de una decisión. Una vez que llegas a saber que la respuesta es cerrar tu negocio, sólo queda pasar a la acción. Vamos a compartir algunos consejos que te permitan apreciar cómo, al contrario de ser un punto final, lo que tienes delante podría representar la oportunidad de explorar e iniciar nuevas aventuras.

 

3 razones que te pueden llevar a cerrar tu negocio

  • Toda compañía tiene como meta generar ganancias. Si a los seis meses de abierto no ves fruto, o ya llevas más de tres meses mostrando números rojos, posiblemente sea el momento de comenzar a estudiar un cambio de rumbo.
  • Nunca permitas que tu trabajo se convierta en una carga. Si no te satisface, o simplemente sientes que te estás encerrando en un mercado que te desagrada, plantéate seriamente descontinuarlo.
  • Debes saber cuándo cambiar, si tu negocio depende de las tendencias. Por ejemplo, una moda que desaparece o reemplaza a la que apuntas como marca, provocará una caída estrepitosa de tu organización y te llevará al cierre inevitable. Renovarse continuamente es fundamental.

 

No te sientas mal si, después de haber analizado esto, decides todavía cerrar tu negocio. Es verdad que tus ilusiones estaban depositadas en tu organización y esperabas terminar de otra manera. En tu mente puede haberse dibujado todo de un modo más prometedor, del que ves ahora. Prepárate, vamos a aprender de los errores. Todas las grandes compañías que hoy son tendencia, llegaron a la cumbre del éxito, a base de haber estudiando las causas de sus fracasos anteriores.

 

3 pasos para cerrar tu negocio

No es tan complicado. Siempre contarás con el apoyo de tus contables y gestores. Lo que veremos aquí son tres fundamentos del proceso que deberás aplicar en tu empresa.

  • Lo primero es la disolución, sobre todo si tienes socios. Se trata de dar por terminado el vínculo y revisar los costos que van a llegar durante el proceso. Si por el contrario eres autónomo, todo se verá simplificado al depender de una decisión unilateral, sin necesidad de evaluar o consultar con otros.
  • En cualquiera de los dos casos, deberás cerrar las operaciones pendientes con proveedores, empleados, alquileres y cualquier tipo de deudas. No deben quedar pagos o acreedores, a la hora del cierre.
  • La última de las tres principales acciones que tomarás es dar de baja la sociedad en los organismos correspondientes, o como trabajador autónomo, dependiendo de la situación.

 

Ya nos quitamos el peso de tener una empresa que no redituaba y nos hacía infelices. ¿Cómo seguimos?

En este tipo de escenario se puede oír a alguien decir en tono dramático, “Con todo lo que he hecho, mira donde terminé”. Dejemos el drama de lado. Está claro que puede parecer que recibiste un golpe a tu economía y a tus sueños. Pero míralo de este modo; Aquí, donde terminaste, es el mejor lugar para empezar de nuevo. Si quieres ir más lejos con esta línea de pensamiento, ahora tienes herramientas y conocimientos que antes no poseías y te dan ventaja sobre muchos que están comenzando su propio emprendimiento, sin idea de lo que viene.

 

3 puntos que debes tener en cuenta para abrir tu nueva empresa

  • Aunque parezca mentira, tu cuerpo es más sabio que tu cerebro. Analiza bien tu situación y ten todo por seguro, antes de relanzarte. Asegúrate de no necesitar un tiempo de descanso, reflexionar, distanciarte un poco del timón de una empresa. Una vez que lo hayas metabolizado y si crees estar listo, otra vez a la acción. Ciertamente este tipo de autoexamen, nos alejará del sentimiento de desengaño y nos pondrá en línea con lo que vamos a emprender.
  • Estudia con detenimiento tu antigua empresa. Revisa porque no ha funcionado, que oportunidades debiste tomar y que cosas vas a hacer diferente. Sírvete de este análisis para descubrir tus debilidades y fortalezas, convirtiéndolas en herramientas para aplicar en tu nuevo proyecto.
  • Rescata de tu anterior emprendimiento todo lo que creas que funcionó. Que lo hayas cerrado, no quiere decir que nada de lo hecho sirve. Utiliza lo aprendido, resucita conceptos que consideres buenos y aplica todo lo que creas parte de una fórmula exitosa.

 

El único que puede cometer errores, es aquel que hace algo. Así que a no sentirte mal por el pasado. Como dijimos, nadie consigue el éxito sin haber tropezado. Es verdad que si hubieras tenido todo más claro, te habrías evitado el abrir una empresa, cerrarla y volver a abrir una nueva. Pero de eso se trata la vida. ¡Volver a soñar y a empezar otra vez!

 

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