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Habremos oído muchas veces que el estudio, es lo que da frutos en los negocios y que es fundamental invertir en tu experiencia. No existe nada más cierto. Hoy, veremos cual es la importancia de esto y cómo hacer para convertirnos en nuestra mejor arma, a la hora de concretar ventas y generar ganancias.

Invertir en tu experiencia

La mayoría de nosotros, en nuestro afán por emprender y la idea fija en hacer dinero, colocamos en primer orden de prioridades las relaciones y necesidades de nuestra marca, intentando encontrar los problemas que solucionar o personas en quienes podamos invertir. Básicamente, nos centramos en aspectos externos, para tomar decisiones que nos generen ganancias.

Cegados por este común error, nos zambullimos en una búsqueda que pudiera ser interminable y cometemos caemos donde muchos otros que emprendieron antes que nosotros lo hicieron, olvidar invertir en nosotros mismos.

Las personas exitosas en los negocios que sí conocen la importancia de esto, destinan al menos un 10% de sus ingresos a su formación. Son conscientes de que a más inviertan en ellos, más herramientas tendrán para entender y manejar el mundo de los negocios.

Invertir en tu experiencia es fundamental, ya que redunda en la ventaja que adquieres para competir con otros, alimentando tu intelecto. Ten siempre presente que la gente compra personas, no lo que vendes, sino a ti; principalmente.

Ahora bien, la formación que lleva a la experiencia es importante, sin embargo, el hecho de ser experto no te llevará a tener éxito en los negocios. Hay que ir más allá, el enfoque formativo ha de ser integral.

Tú presencia, conversación, entonación, postura, tono de voz, etc., quien eres tú, lo que se ve de ti, es la mercancía que ofreces más allá de tus productos. Si tú, como mercancía no eres cautivante, la venta como tal no se hará efectiva. Así de rotundo es el sistema.

Ahora bien, te estarás diciendo que no comprarías a alguien como tú. Ese sería un buen comienzo; a la mayoría de los emprendedores les ocurrió, entendieron que debían cambiar y lo hicieron. Esa es tu tarea, invertir en tu experiencia.

Para comenzar, hay muchas opciones; lo ideal es que optes por una formación inicial, de bajo coste e ir redoblando tu apuesta formativa en la medida en que aumentan tus ingresos, que de hecho; aumentarán.

Luego puedes ir suscribiéndote a cursos de internet, impartidos por personas cualificadas. La inversión no será mucha, no suelen exceder los 350 USD. Ubica cuál es tu nicho y aprende todo lo que puedas desde la experiencia online.

Con una inversión un poco mayor, puedes ir incluyendo en tu formación, talleres presenciales, diplomados o especializaciones. En éste caso, no solo se apunta a la experticia en el nicho; si no al desarrollo de aptitudes, el crecimiento desde quien eres, expandirte desde tu ser es desarrollar ese atributo de los conocidos Gurús, cuya actitud y conocimientos trascienden lo meramente formativo.

En ésta fase, la idea es desarrollar ese aire cautivador que hace que se cierre un contrato con un apretón de manos, sin que fuese necesario que demostraras tus competencias.

Finalmente, en tu trabajo de formación, ya considerando que tu apuesta es máxima y con una inversión que puede rondar los 15.000 a 30.000 USD, puedes optar por la opción universitaria, basada en tus fortalezas, de manera de pulir aún más tu experticia, y sumar gratificación al proceso.

No hay mejor forma de invertir en tu experiencia que hacerlo en aquello que amas hacer, perfeccionarte y pulirte será el corolario, habrás conseguido ser la mejor versión de ti mismo.

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