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Llevar tu empresa adelante con empleados temporales, puede ser un desafío. Todavía existen países en el mundo, muchos de ellos potencias, donde ese tipo de contrato existe, debido a la situación económica o la falta de otro tipo de regulaciones en esas zonas geográficas.

Generalmente, esto hace que los empleados temporales tiendan a sentir que son menos valiosos que el resto de los empleados que trabajan a tiempo completo, porque son vistos como prescindibles, y tratados como tales.

Obviamente, esto no crea la clase de ambiente laboral que ayuda a atraer trabajadores de calidad a tu compañía. Afortunadamente, puedes hacer cambios que conviertan tu espacio de trabajo en un imán. Lo que debes hacer es meterte en sus mentes y jugar un ping-pong que te permita, rápidamente responder a las necesidades de estos empleados temporales, para revertir esa situación. Aquí, siete razones que, generalmente son la causa de que estos trabajadores piensen en renunciar:

  1. No los tienes en cuenta en la programación

A todos nos gusta ser tomados en cuenta. Pautar tareas a corto plazo, con avisos sobre la fecha, sólo hace pensar a un empleado que es visto sólo como otro instrumento para un negocio. Los trabajadores de medio tiempo tienen vidas y hacen planes. No es necesario enviar un mensaje del estilo “No me importa tu vida personal”, ni entregarles exclusivamente a ellos tareas para ser resueltas entre hoy mismo y mañana.

Si quieres empleados de calidad, toma tus herramientas y organiza un buen esquema que te permita ajustar los tiempos, de modo que puedas dividir las asignaciones a corto y largo plazo, entre tus trabajadores de tiempo completo y aquellos que todavía no lo son. Planifica con más de una semana de anticipación, en lo posible.

  1. Pagas el mínimo y rara vez das aumentos

Pagar el mínimo, es legal. Pero, cuando lo haces, lo que consigues son empleados que harán el mínimo permitido, para no ser despedidos. Cuando pagas el mínimo, le dices a tu gente que no te preocupa si ellos están o no. Ellos entenderán el mensaje e irán en busca de un lugar que les beneficie lo suficiente como para cubrir sus gastos.

  1. No confías en ellos

A nadie le gusta trabajar con administradores o jefes que asuman lo peor de sus empleados. Desafortunadamente, en el contexto de los empleados temporales, muchos encargados tratan a este tipo de empleados como si no pudieran ser confiables. Se puede entender que hayas tenido una mala experiencia contratando así, en el pasado. Pero no permitas que tu juicio nuble la percepción sobre cada nuevo empleado que llegue a tu empresa. Si lo haces, lo único que conseguirás será formar un equipo de gente resentida y poco productiva.

  1. No te preocupas de entrenarlos

Cada empleado puede aprender algo, trabajando contigo. Aún los de medio tiempo o trabajadores por temporadas. En lugar de sólo lanzarlos al trabajo y esperar lo mejor de ellos, quizás debas invertir en programas de entrenamiento formal o informal, y prepararlos verdaderamente para el trabajo.

Además, involúcrate en ayudar a entrenar a tus empleados temporales y toma parte activa, guiando su desarrollo. Si consideras el entrenamiento una pérdida de tiempo, tus empleados notarán que no te interesan sus carreras. ¿Te gustaría trabajar con alguien a quien lo le importas?

  1. Tienes favoritos

Seguramente existe un empleado en particular en quien confías más o con el que te relaciona desde hace más tiempo. Esto no significa que deba ser tu favorito en el trabajo. Cuando dejas notar que cierto tipo de tareas son únicamente para tu consentido, la gente se resentirá con ese empleado y hará su vida más dura. Y, ¿adivina, qué? Cuando lo haces, es inevitable que tu favorito también comience a verte mal, simplemente porque por tu culpa, sus compañeros lo miran mal.

Al mismo tiempo, este tipo de actitud que tomas, demuestra a los miembros de tu grupo que no crees que estén a la altura, lo que mina su percepción acerca de tu capacidad para evaluar a tus trabajadores, en conjunto y tu habilidad como líder. Trata a todos tus empleados como equipo y, a cada uno, como a su miembro más importante.

  1. No aceptas comentarios

Nadie es perfecto, incluyéndote. Todos necesitamos de críticas constructivas, de tanto en tanto que ayuden a mejorar el trabajo. Rechazando lo que otros tienen para decirnos, sólo lograremos que, lo que sea que tengan para decirnos, lo comenten a nuestras espaldas.

Ser accesible es lo que hace un buen jefe, haz que sientan que pueden acercarse a ti, con cualquier tema que se importante. Te evitarás futuros dolores de cabeza.

  1. Exageras sobre las pequeñas situaciones

Algunos trabajan bien bajo presión, pero nadie disfruta trabajando para un jefe que saque de proporción el modo de tratar cada tarea. Si trabajas como si todo fuera una eterna crisis, tus empleados temporales se asfixiarán y ya no querrán ni cruzar una mirada contigo. Tiene sentido. Si tus empleados comienzan a temer que incluso el más mínimo error se convierta en un tema de estado, ya no tendrán incentivo para ser proactivos o querer ser las personas que resuelvan las situaciones que necesitas superar.

Para prevenir que esto suceda, mantén la perspectiva y aprende cuando es el verdadero momento para hacer sonar las alarmas. Esto no solo será bueno para tu equipo, también para tu salud.

Ser un buen jefe para todos tus empleados, incluso los temporales, es definitivamente un desafío. Pero mejorar tus habilidades de liderazgo, es uno de los mejores caminos para lograr que ellos quieran quedarse a tu lado y hacer que su carrera crezca, bajo tu tutela.

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