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La falta de liderazgo inteligencia emocional, puede destruir la vida profesional de una persona, sin importar cuán profunda sea la especialización que tenga en su rama de trabajo. Alguien en el mundo de los negocios, que no posea una alta capacidad de toma de decisiones y manejo de grupo, de conexión interpersonal con sus similares y superiores al mismo tiempo que mantiene un apropiado control de sus emociones raramente será apreciado o inclusive, respetado. Es algo lógico, por demás, pues es muy difícil sentir respeto por quienes no son capaces de controlarse a sí mismos. Por ello, es que las empresas actuales demandan al liderazgo inteligencia emocional como una de las habilidades claves para optar a los puestos de trabajos que ofrecen.

Si tenemos un pobre manejo de nuestra persona, nuestro ego y orgullo opacarán nuestra inteligencia y conocimientos todo el tiempo. Como administramos nuestros recursos emocionales y liderazgo, es de tanta o mayor importancia en los negocios que nuestras habilidades o talento.

Pautas para fomentar nuestro liderazgo inteligencia emocional:

  • Observación: para poder tener control sobre nuestras emociones, debemos desarrollar la habilidad para actuar como observadores de nuestra propia experiencia sensorial, sin dejarnos atrapar en juicios hacia lo que sentimos. Es difícil de hacer pues nuestra mente está programada para hacer juicios de valor en todo momento, y categorizarlo todo en “bueno”, o “malo”, para de esta forma diseñar rápidamente estrategias que nos ayuden a superar la situación. Esto lleva como consecuencia que la mayoría de las veces reaccionamos en vez de responder, y así actuamos de forma emocional en vez que racional.  Los directivos que fomentan su liderazgo inteligencia emocional, buscan soluciones a partir de la observación objetiva del acontecimiento que experimentan; entienden sus emociones, sin la presión de reaccionar inmediatamente, aceptan la incomodidad y se muestran curiosos en el análisis de las causas por las cuales sucede lo que sucede. Esto ayuda a balancearlos y convertir la inconformidad en algo productivo.
  • Aceptación: cuando nos sentimos sobrecogidos por la emoción, nos llenamos de adrenalina rápidamente como medio de supervivencia, haciendo realmente difícil experimentar las emociones separándolas de nuestro impulso, intenso y automático, de actuar. Puede que no podamos escoger lo que sentimos, pero sí podemos reconocer cuando estamos siendo reactivos, y ser proactivos para hacer los cambios necesarios. Para potenciar nuestro liderazgo inteligencia emocional, es importante aprender a dar un paso atrás y aceptar con naturalidad lo que está pasando, lo cual nos llevará a un estado de conciencia imparcial, donde afrontaremos el problema de manera objetiva sin tener que imponer nuestra visión a los demás. Esto nos dará un mundo de alternativas, en vez de escoger automáticamente aquella que nuestro ego ha decidido que es la mejor.
  • Empatía: todas las reacciones emocionales que tenemos en nuestra vida y en los negocios son aprendidas. A través de las experiencias, reconocemos cuando alguien ha sido dañino o beneficioso, o quiénes han sido honorables, amables y respetuosos basándonos en cómo nos han tratado. La empatía es un aspecto vital del liderazgo inteligencia emocional, pues significa apartarnos del drama y dejar de centrarnos únicamente en nuestro punto de vista egoísta, lo cual nos ayudará a mantener relaciones de trabajo y negocio satisfactorias con nuestros subalternos, colegas y superiores en la compañía donde trabajemos. La empatía requiere cambiar nuestra posición de observación sobre nuestra propia realidad y nuestra experiencia de ella. El egoísmo nos hace ver a todos como oponentes, mientras que la empatía nos los muestra como compañeros de equipo. De esta manera seremos, realmente, capaces de escuchar los miedos y dificultades de nuestros colegas, a fin de encontrar soluciones que de verdad beneficien a todos. Si no trabajamos nuestro liderazgo inteligencia emocional, cada vez que un miembro del equipo se nos presente con alguna problemática, solo seremos capaces de proponer soluciones para nuestra propia ganancia, sin importar si no es el mejor enfoque para nuestro colega o para la resolución global del conflicto, perjudicando a la larga a la propia empresa. Debemos ver a los otros como seres humanos primero, y profesionales tan válidos y valiosos como nosotros mismos en segundo término, y no como eslabones débiles de la cadena propensos a fallar. Sabiendo escuchar atentamente sus problemas, podremos diseñar estrategias objetivas que facilitarán nuestra tarea, al mismo tiempo que crean un clima de camaradería y verdadero trabajo en equipo.

Liderazgo inteligencia emocional: la habilidad suave más demandada en los tiempos modernos

Más allá de los conocimientos técnicos que necesitamos para entrar en el mundo laboral, los cuales adquirimos en las universidades, cursos o en el mismo campo de trabajo, es una tendencia que ahora cada vez más empresas enfocan sus entrevistas laborales de una forma que permita determinar si el prospecto tiene capacidad de liderazgo y cuenta con un alto nivel de inteligencia emocional, pues las vicisitudes propias de la vida moderna, el uso de las nuevas tecnologías, la creciente incorporación de equipos cuyos miembros se encuentran distanciados geográficamente y las exigencias propias del mercado, hacen del liderazgo inteligencia emocional una habilidad indispensable, pues es la piedra angular donde se sostienen las relaciones de amistad y cooperación que hacen posibles la ejecución de grandes y ambiciosos proyectos.

 

Técnico en Inteligencia Emocional y sus Componentes

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