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Te traemos una guía muy utilizada por corporativos que te convertirá en un líder de empresa valorado y agradable para los miembros de tu equipo. Es fácil comprender el dicho “Trabaja duro y se buena persona”, es tan popular. Nos recuerda que es tan importante ser amable en el espacio de trabajo, como diligente y dedicado con nuestras tareas. No siempre es fácil, este tipo de liderazgo requiere de una mano suave y la habilidad de encender fogatas, sin quemar bosques enteros, en el intento. Pero, sin dudas, estos consejos serán un excelente punto de partida para conseguir un mejor balance entre productividad y relaciones humanas, dentro de tu marca.

  1. No intentes forzar el acercamiento

Hablando de balances, mostrar una imagen de autoridad y cercana a la vez, puede ser una tarea dura. De igual modo el saber marcar los límites, puede ser crítico. Recuerda que existen numerosas formas de distinguir tu imagen como la de un líder, al mismo tiempo que mostrar ciertos “gestos”, puede representar la conquista de grandes logros. Evita, por ejemplo, vestir demasiado formal, reservar un espacio en el estacionamiento, o pedir lujosas comidas delante de tu personal. En cambio, si lo que buscas es diferenciarte, es el primero en llegar y el último en dejar el espacio de trabajo, y muestra mayor entusiasmo por las tareas que el resto. Del mismo modo, evita forzar las conversaciones casuales, o las invitaciones a la hora de comer. Deja que las relaciones se vayan desarrollando naturalmente y no te preocupes por ser visto como un amigo, compañero de trabajo cercano, o confidente. Ese no es tu trabajo.

  1. Recuerda que tu lugar de trabajo, no es tu familia

Tú y tu equipo, son compañeros de trabajo, en el mejor de los casos, amigos cercanos. Pero no son familia. Cada compañía se beneficia del desarrollo de una cultura sana, vinculada con las relaciones. Pero no al punto de compartir las obligaciones del núcleo familiar. Esto no significa que no puedan existir los chistes internos, pero no lleves nada a límites extremos. Evita pasarte con los apodos o las reglas de convivencia que impongas. La estrategia para llevar una cultura corporativa sana adelante, junto con el capital humano son vitales y, definitivamente necesitamos un cambio respecto de cómo se llevaban las relaciones laborales en los 80´s. Cierto grado de vínculo fraternal es muy bueno. El exceso, como en todo, no es recomendable.

  1. Promueve y aprende a recibir críticas

Esta es una de las reglas más difíciles de seguir, para cualquier líder de empresa. Todos hemos visto, alguna vez, a nuestros propios jefes intentar crear un ambiente donde eran bien recibidas las críticas, hasta la aparición de la primera de ellas. Entonces todo cambiaba, si la crítica iba hacia el desempeño del líder de empresa. La clave para que esto no suceda; establecer formatos o protocolos para que tu equipo pueda presentar cualquier tipo de comentario, incluso si la timidez se presenta como limitante, y hágales saber que su honestidad y compromiso son apreciados, recibiendo las críticas con gratitud.

  1. No te conviertas en un blanco

Como líder de empresa, tienes la habilidad de elegir el grado de visibilidad que tienes. Elige un punto medio que te haga feliz y quédate allí. Mantente cerca, para darle a las personas lo suficiente como para que les agrades, pero preocúpate por estar lo suficientemente ausente como para que no descubran que cosas les desagradan de ti. Siempre que sea posible, trae buenas noticias, comentarios interesantes, historias de valor que puedas rescatar de las reuniones con la empresa. Intenta instalar alguna pregunta que haga pensar a tu equipo y cree un ambiente de diálogo y discusión sana. Pero siempre regula tu presencia y, por sobre todo, presta atención al tono y calidad de tus interacciones. Aún si eres una persona graciosa, evita caer en la tentación de ser el líder de empresa gracioso. Recuerda, un chiste mal contado puede ofender a alguien, pero uno que nunca se cuenta, puede ofender a todo el mundo. Busca el punto medio.

  1. Usa a la competencia como motivación

Si sientes que tu posición como líder de empresa peligra, alguna vez oyes que los miembros a tu cargo murmuran de más por los pasillos, o notas que la moral decae, distraer la atención con un tercer elemento discordante, puede ser un buen modo de bajar la tensión. Invierte un mes, hablándoles de algún competidor y cómo el instinto y deseos de vencer de tus empleados, son capaces de superar las metas que el supuesto contrincante haya alcanzado. ¿Tienes un evento, o el lanzamiento de algún nuevo producto en vista? Crea una historia donde algún evento externo sea la potencial causa de un fracaso y verás cómo tu equipo querrá enfrentarse a él. Estas son técnicas básicas de motivación que aprovechan de un modo simple el modo en que la gente percibe las cosas, la mayor parte del tiempo. Sin darnos cuenta, vemos la vida como un guion cinematográfico con héroes y villanos. Entonces, dales el villano correcto y ellos te convertirán en su héroe.

  1. Un buen líder de empresa da incentivos

Las cosas gratis, mueven montañas. La gente ama los regalos y a las personas que se los dan. Toma ventaja de la oportunidad de ser su fuente de alegría y generosidad. Esta recomendación te invita a que vayas más allá de regalar los típicos elementos de oficina, con el logo de la empresa en ellos. Dales algo que realmente recuerden. Para aquél líder de empresa que esté pensando en pagar desayunos, galletas, cenas y demás, piense otra vez. ¿Quieres ganarte el apego psicológico y lealtad de tus empleados? Piensa entonces en un gadget tecnológico, por ejemplo.

  1. Pide pequeños favores

Todos disfrutan sentirse necesitados. Acércate a tus empleados, pidiendo un trabajo rápido que puedan cumplir fácilmente, pero que no te haga ver como un haragán por hacerlo. Puedes hacerlo con cada uno de tus empleados, siempre otorgando la tarea según sus conocimientos. Por ejemplo, pide al jefe de informática que te escriba un breve reporte sobre una nueva app que acabas de descubrir, y deja claro que tiene que ser a la brevedad. De ese modo estás cumpliendo con hacerlo sentir útil, a la vez que le harás saber que no es tu intensión que le tome tanto tiempo completar la tarea. Un buen, disfraz para una mentira piadosa.

  1. Discúlpate públicamente por tus errores

Ser falible, es una cualidad importante. Pero más importante es saber pagar con una sincera y pública disculpa, cuando corresponde. Las disculpas son poderosas y genera el sentido de empatía, virtud y responsabilidad corporativa. Una vez más, cuida la medida en la disculpa. No elijas disculparte por algo que involucre a la empresa o tu dignidad, ni la de nadie. Tampoco salgas gritando por los pasillos, pidiendo perdón de rodillas por no haber lavado tu taza, luego del café. Busca siempre el punto medio sobre el tema que elegirás para la disculpa y cómo lo harás.

Ser un líder de empresa “querido” no es tarea fácil. Todo tiene que ver con la mesura y saber de tiempos y formas. Pero, mientras respetes tus valores y la dignidad y sentimientos de tus empleados, no cabe duda que las posibilidades de convertirte en su favorito, son tantas como estrellas en el firmamento.

Si ya estás listo para ser un buen líder de empresa, te dejamos el siguiente vídeo que contiene un extracto de la conferencia que dio el empresario Carlos Kasuga Osaka, en México, sobre cómo ser un buen líder, manejar un negocio y ser un empresario exitoso.

 

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