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Un curso de habilidades sociales, puede ser una gran herramienta para que el instructor mejore sus destrezas para enseñar en áreas no estrictamente académicas.

Especialmente al trabajar con estudiantes con condiciones especiales, los docentes deberían considerar las habilidades sociales tan importantes como las académicas. En el pasado, se solía pensar que los estudiantes debían asistir a clases con dichos conocimientos previamente adquiridos en casa, sin embargo, y aunque la educación dada en el hogar sigue siendo elemental para el progreso del alumno, es necesario que los profesores jueguen un rol más activo en la formación social y moral de los estudiantes.

En este sentido, requiere considerarse que los estudiantes pueden provenir de ambientes familiares muy diferentes entre sí. Al punto, que un comportamiento considerado apropiado en el salón de clases (sentarse callado mientras se da la clase, tener buenos modales, ofrecer buen trato a los compañeros) puede que no sea fomentado en el hogar debido a cualquier clase de carencias y circunstancias. Esperar que los alumnos se comporten de la misma manera en que se comportaron los docentes cuando eran jóvenes, no parece ser una expectativa realista en ningún caso.  Un curso de habilidades sociales, permitiría al educador obtener virtudes empáticas que le ayudarían a relacionarse mejor con los miembros de su aula, entenderles mejor, y por ende, desarrollar mejores estrategias para ayudarles en su crecimiento como personas, tomando en cuenta que las habilidades sociales en un alumno son vistas como una especie de “currículo oculto”, pero muy pocas veces son enseñadas o explicadas explícitamente.

Asimismo, se ha demostrado que los estudiantes con habilidades sociales más desarrolladas, suelen relacionarse y formar vínculos más cercanos tanto con sus pares, como con los miembros de la autoridad, lo que más adelante en les ayuda a alcanzar cotas de éxito más altas en su vidas personales y profesionales que aquellos que, mientras crecían, mostraron dificultades para relacionarse y nunca fueron apropiadamente asistidos.

¿Cómo un curso de habilidades sociales puede ayudar?

Más allá de lo mencionado anteriormente, podemos ilustrar un ejemplo de cómo mejorar tus habilidades sociales puede hacerte un mejor docente, y al mismo tiempo, hacer mejores estudiantes y personas a los participantes en tu aula: si se le pregunta a alguien, especialmente un adulto, cómo aprendió a entender o leer las expresiones no verbales de otros individuos durante sus interacciones diarias, la mayoría dirá que no están seguros cómo sucedió o cómo es el proceso a través del cual interpretan lo que otra persona transmite de esa manera. Simplemente lo saben. Un curso de habilidades sociales puede convertirte en un mejor comunicador, y especialmente si tus alumnos están en edad de crecimiento – e imitación- esto puede convertirles a ellos, al mismo tiempo, en mejores oyentes y hablantes, fomentando la expansión de sus vocabularios e inteligencia emocional.

Los estudiantes con dificultades para comunicarse durante sus actividades diarias, pueden experimentar desde ansiedad al momento de iniciar o involucrarse en una simple conversación, hasta extremos como no saber cuándo alguien les está agrediendo verbalmente, o por el contrario, intenta ser amigable.  Los jóvenes pasan un amplio porcentaje de sus días en el salón de clase, por lo que contar con un docente preparado a través de un curso de habilidades sociales, proporciona un número prácticamente infinito de beneficios.

Habilidades sociales: claves en la inclusión

Educadores de todo el mundo luchan por alcanzar y causar impactos positivos en cada uno de sus estudiantes, muchas veces, en ambientes restrictivos, confinados en aulas, que no ayudan a fomentar interacciones positivas entre ellos. Esto significa que los estudiantes que tengan mayores dificultades para relacionarse, estarán presentes físicamente en salón, pero no incluidos completamente en las dinámicas sociales propias del mismo.

Debido a estas interacciones inapropiadas, los estudiantes con menos habilidades sociales pueden hallarse aislados socialmente de sus pares, especialmente si presentan alguna condición especial de aprendizaje. Un curso de habilidades sociales ayudaría al educador a tratar con alumnos que, por ejemplo, presenten dificultades al momento de reconocer el espacio personal de los demás, o cual es el nivel correcto de contacto físico. Si estos jóvenes no cuentan con una guía apropiada, pudieran perder muchas oportunidades sociales.

Cuando los alumnos no aprovechan muchas de las oportunidades sociales presentes en un aula, también están perdiendo oportunidades de crecimiento académico, tales como colaborar en proyectos, trabajar en equipo con sus compañeros y participar en discusiones dentro de las clases, además del crecimiento personal y social que conlleva hacer nuevos amigos e involucrarse en juegos y actividades divertidas.

En definitiva, un docente preparado a través de un curso de habilidades sociales, podrá hacer del salón de clases un lugar ideal para que los niños, niñas y adolescentes aprendan y desarrollen habilidades sociales. Un alumno que ha contado con esta clase de asistencia, no solo estará más capacitado para tener éxito académico en el futuro, sino también entre sus amigos, familia y comunidad.

 

Máster Internacional en Habilidades Sociales y Directivas

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